Written by reflexiones

El desarrollo de la generosidad y sus beneficios

El hombre es bueno, pero la sociedad lo corrompe es el más célebre postulado de Rousseau, el cual no ha perdido vigencia en la actualidad. Posiciones antagónicas como la de Hobbes, quien afirmaba que el hombre es el lobo del hombre, no se hicieron esperar. La cuestión del hombre, en virtud de su naturaleza, es todavía protagonista de grandes debates y materia de estudio en los círculos intelectuales.

Para Miguela Domingo, investigadora de la Universidad de Alcalá, lo que el autor de El Contrato Social pretendía explicar es que los seres humanos vienen al mundo despojados de sentimientos negativos, como la codicia o la maldad. Es a partir de su interacción con la sociedad y su construcción del progreso individual que el individuo, en su lucha por alcanzar sus ideales, comienza a experimentar sentimientos negativos. Rousseau creía fervientemente en la necesidad social de dejar que las fuerzas naturales del hombre (siempre buenas y positivas) se desarrollasen, permitiéndole forjar una sociedad justa y unificada.

Así mismo, el budismo también sostiene como eje el cultivo de las virtudes esenciales del ser, tales como la generosidad. Para quienes practican esta religión, la acción de compartir genera beneficios tanto para el que recibe como para el que da. Según la BBC de Londres, esta era una de las prácticas que Siddhartha Gautama, cuyas enseñanzas se usaron para fundar el Budismo, realizaba cotidianamente, experimentando una satisfacción espiritual que también repercutía en la función de su ser físico.

De acuerdo con la historia del Budismo, antes de convertirse en un iluminado, Siddhartha Gautama vivía rodeado de los lujos y las comodidades de su acaudalada familia. Todo cambió cuando decidió salir del ostentoso recinto y se encontró con un anciano, un hombre enfermo y un cadáver. A raíz de estos encuentros, las dudas empezaron a surgir en su cabeza y, preocupado, cuestionó la existencia.

Pero luego tuvo un cuarto encuentro, donde vio a un hombre que Khan Academy describe como un religioso de gran humildad. Movido por la visión de este religioso de andar calmado y pacífico, el futuro Buda decide huir de su gran palacio y practicar el ascetismo, llevando una vida que renuncia a las posesiones de las que antes disfrutaba. El budismo profesa el camino medio, una existencia sin lujos, pero también sin pobreza, donde la generosidad representa el medio para alcanzar la felicidad.

En un artículo de la revista Tricycle, el dana es un término muy ligado al budismo, que está asociado a la naturaleza efímera de las cosas. Para cultivar la generosidad, los monjes tibetanos realizan peculiares ejercicios, como pasar de mano en mano objetos como piedras, para luego hacer lo propio con objetos de valor como joyas y metales preciosos. Esta práctica aviva la filantropía y el desprendimiento humano, en aras de compartir lo que se tiene con aquel que lo necesita.

Cultivar la generosidad no es solo una actividad que beneficia al otro, sino que puede acarrear grandes beneficios internos. Ghandi no solo cambió, como afirma National Geographic, la manera en las que se hacían las protestas políticas, sino que se benefició personalmente de la acción liberadora presente, tácitamente, en la acción de ayudar. La práctica de la dana tiene un doble sentido: favorece a quien recibe la ayuda, pero también permite a quien prodiga la ayuda liberarse de aspectos terrenales como la avaricia y el egoísmo.

El cristianismo también considera la generosidad como un pilar fundamental para alcanzar la plenitud espiritual y sentar las bases que permitan alcanzar la vida eterna. National Geographic explica que, en el cristianismo, Jesús de Nazaret es el nombre que recibió el hijo de Dios en la Tierra, traído al mundo para redimir a la humanidad del pecado.

El evangelio del nuevo testamento, según Mateo, habla de Jesús como un hombre noble, piadoso y generoso, que curaba enfermos. Una de las semejanzas que guarda con Buda es que Jesús también llevó una vida sencilla y alejada de placeres corpóreos, pero que este último concentró en ayudar al prójimo, culminando en la inmolación.

En el evangelio de San Lucas, es el mismo hijo de Dios quien apela a la parábola del buen samaritano para establecer la generosidad como un acto humano propio de la esencia de las buenas personas, más allá de sus posiciones sociales. En dicha historia, un hombre fue asaltado de camino a Jericó y, a pesar de que un sacerdote y un levita (perteneciente a la tribu de Leví, una de las doce tribus de Israel) lo vieron malherido en el camino, no lo socorrieron. En cambio, un samaritano, considerado como hereje en aquel entonces, lo socorrió, curó sus heridas y corrió con los gastos de su recuperación.

La historia demuestra la relevancia de la generosidad en la vida del hombre a través de la lente de diversas religiones y filosofías, pero la neurociencia explica, en la actualidad, su importancia a nivel físico. Un estudio realizado por neuroeconomistas de la Universidad de Zurich, demostró que las personas que practican la generosidad experimentan sensaciones asociadas a la felicidad con frecuencia. En cambio, aquellas personas que confesaron satisfacer sólo sus intereses personales, se consideran menos felices. Philippe Tobler y Ernst Fehr, profesores encargados del estudio, descubrieron que incluso la sola idea de pensar en realizar actos de generosidad activa las áreas cerebrales relacionadas con el altruismo y la felicidad.

La sensación experimentada se denomina brillo cálido, y responde a la actividad de tres zonas que se activan durante los actos de generosidad. Estas son, según el portal de noticias Excelsior, la corteza orbitofrontal, a cargo de identificar y evaluar las consecuencias positivas y negativas de una decisión; el estriado ventral, directamente relacionado con la felicidad; y la unión temporoparietal, responsable de los procesos comportamentales de índole prosocial y de generosidad.

El economista Richard Layard, autor de Can We Be Happier?, afirma que, si bien nuestros cuerpos no están programados para ser amables de forma determinada, los seres humanos sí experimentamos una sensación interna de recompensa. Esa sensación es parte de un proceso emocional que se desencadena luego de un acto de generosidad.

Sin embargo, para el diario La Tercera, la generosidad llevada a esferas como la política puede atentar contra la virtud de su ejecución. El diario explica que la contradicción recae en el simulacro: muchas figuras políticas simulan brindar una ayuda desinteresada, pero su principal objetivo es recaudar más partidarios. Estas disposiciones obedecen a la consecución de los intereses personales, puestos por encima de las necesidades de los demás, lo cual va en contra de la esencia de la generosidad y atenta contra los principios que tanto Jesús de Nazaret, Buda y Gandhi expresaron en cuanto a esta virtud.

La generosidad es una cualidad que comparten muchos grupos humanos con sólidas construcciones sociales como la fe y la cultura. La generosidad se acepta como parte de las costumbres y constituye también un estilo de vida. Si bien el propio sentido de autoconservación del ser humano puede impedirle al grueso de la humanidad desprenderse de todas sus posesiones materiales como la historia cuenta que figuras del cristianismo y budismo hicieron, asimilar un compromiso moderado con la generosidad puede elevar la calidad de vida del individuo y, por consecuencia, de la colectividad.

 

Referencias:
Naturaleza humana y estado de educación en Rousseau: la sociedad en https://dialnet.unirioja.es/
The Gift That Cannot Be Given en https://tricycle.org/
Buddhism at a glance en https://www.bbc.co.uk/
Gestos de generosidad son recompensados, según cientificos en https://www.infobae.com/america/colombia/
La generosidad es el secreto para ser más felices en https://www.psyciencia.com/
Evangelio según San Lucas, 1 en https://www.bibliacatolica.com.br/
Generosidad política en https://www.latercera.com/
How Mahatma Gandhi changed political protest en https://www.nationalgeographic.com/
¿quién fue jesús en la historia? en busca del jesucristo histórico en https://historia.nationalgeographic.com.es/
Si eres generoso serás más feliz, destaca un estudio en https://www.excelsior.com.mx/

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Seguir leyendo

Close