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La sopa de la vida

El enigma del origen de la vida sigue cautivando la atención de las mentes más brillantes del planeta.

Durante el siglo XX la ciencia, tal y como la conocemos hoy, tomó el espacio que antes tenían los mitos de los pueblos más antiguos de la tierra y tal vez estemos a punto de hacer uno de los descubrimientos más grandes de la historia, uno que comenzó conociéndose como la sopa de la vida.

El escritor científico y laureado con una importante cantidad de premios internacionales, el británico Michael Marshall, cree que la clave al origen de la vida ha llegado de Hungría y se llama el quimiotón, el organismo vivo más simple.

 El comienzo del viaje

La vida se abrió paso en un mundo en el que nada parecía favorecerla ¿Acaso no fue así? ¿Es que todo estaba dado para que se diera? El hombre ha conseguido una explicación que permite dar una respuesta, la vida se produjo por acción divina y los mitos y religiones tienen sus propias explicaciones.

Pero el hombre es un animal curioso, no se conforma y ha desarrollado un conocimiento que lo ha hecho emprender un viaje fascinante para conocer científicamente cómo se originó la vida.

Eso sirvió de inspiración para que Marshall hiciera su libro The Genesis Quest: Los genios y excéntricos en un viaje para descubrir el origen de la vida en la Tierra, una especie de recorrido por las teorías centradas en la química, que han tratado de responder a la pregunta ¿Cómo se originó la vida en la tierra? Es un libro que le permitirá al lector entrar en la mente de quienes han dedicado sus vidas a responder científicamente a la gran pregunta.

Alexander Ivanovich Oparin, notable científico ruso, abre la obra. Él publicó una hipótesis en 1920 que sirvió de base para iniciar una discusión mundial sobre el tema. La sopa primigenia, que es casi seguro que la hayamos estudiado en la escuela, estaba compuesta por material orgánico que se formó en el océano primitivo de la tierra, después se fue haciendo compleja y consiguió convertirse en célula viva.

Pero ¿Qué es la vida? Incluso mis abuelos aprendieron que no había definición precisa de la vida, de hecho, para 2012 existían documentados 124 conceptos reconocidos.

¿Había oído Ud. este concepto de la vida? “La vida es un sistema químico autónomo capaz de la evolución darwinianaEsa fue una definición que incorporó la NASA en 1994 ¿Interesante verdad? Por lo general no es el concepto que se usa para definir la vida.

 Pero el libro continúa, los destacados bioquímicos Stanley Miller y Harold Urey fueron de los que siguieron en la búsqueda y presentaron en 1953 las pruebas de que la vida podía surgir de las sustancias más simples. El viaje sigue con teorías sobre el ambiente en los que la vida pudo haberse formado, sobre cómo esas primeras células podían sostenerse, hacerse más complejas, sobre cómo obtenían su energía.

La vida no reveló su misterio, su complejidad fue la causa del fracaso de esas primeras teorías, según señala el mencionado libro de Marshall.

Le sobrevinieron nuevos descubrimientos y con ellos surgieron nuevos enfoques,  entre ellos la teoría del “Mundo del ARN” (Ácido ribonucleico), que postularon que la clave de la vida estaba allí. El ARN cuando actúa como una enzima puede aumentar la velocidad de una reacción química y para algunos científicos esto debió ser fundamental para crear el primer ser vivo y allí se vuelve a la importancia de tener una definición consensuada de la vida ¿Puede un ARN replicarse sin ayuda? Hasta ahora la respuesta es no.

Como ejemplo se puede mencionar el coronavirus que es un virus ARN, él necesita de las células vivas existentes para reproducirse, por si solo moriría.

Finalmente en el libro se declara que la vida se formó después que los componentes químicos, que son el producto de las mismas materias primas, se autoensamblaron, una tendencia que tienen, según se afirma el autor y surgieron estructuras complejas que terminaron en células vivas.

 La visión de Darwin sobre la que nunca habló

En el viaje hacia el descubrimiento del origen de la vida, una muy interesante  carta del famoso científico Charles Darwin, asomaba lo que era una hipótesis sobre cómo surgió la vida en el planeta. No era nada formal, era tal vez una de esas ideas que se comparten con colegas; sin embargo su agudeza apuntaba a algo de lo que se discute hoy, unos 150 años después, en relación al tema.

El receptor de la mencionada carta fue su gran amigo y colega, Joseph Dalton Hooker. …”si pudiera concebirse un pequeño estanque, cálido, con amoníaco, sales fosfóricas, luz ultravioleta, calor y electricidad, químicamente pudo formarse un compuesto de proteínas, que luego se pudo hacer complejo, en el presente otro ser vivo lo devoraría; pero si no hubiese habido seres vivos en ese momento, aquel primer ser vivo hubiese prosperado”, es una transcripción osada del texto primario; pero puede apreciarse lo que quería decir Darwin.

Destaca la idea de que no pudo ser en el océano donde surgió la vida, él tiene un enfoque diferente y que es compartido con científicos de la actualidad. Los océanos son muy grandes ¿Qué posibilidad habría de que se unieran todos los elementos necesarios? Con tan pocas moléculas y tanta agua, las posibilidades serían nulas, así lo refiere la científica Claudia Bonfio, quien trabaja en el laboratorio de Biología Molecular de Cambridge.

La idea tenía muchas debilidades, aunque el enfoque de un espacio pequeño de agua en tierra, suponía más posibilidades que la sopa en el océano. Hay que darle crédito a Darwin porque en s tiempo no se sabía qué eran las proteínas y cómo estaban compuestas, no tenían ni idea de lo que era el ADN y el ARN.

La idea de Darwin, vida a partir de las proteínas es posible según demostró

John Sutherland, quien trabaja en el mismo laboratorio que Bonfio.

Él logró demostrar en 2009 que partiendo de sustancias químicas simples basadas en carbono se pueden formar dos de los componentes esenciales del ARN y de los lípidos que cubren a la célula.

El 26 de enero de 2021 National Geographic publicó un artículo escrito por Michael Marshall en el que habla del quimiotón y su creador, el húngaro Tibor Gánti, un científico de mal carácter; pero excepcional. Su trabajo sobre el origen de la vida ofrece grandes luces para responder a la gran pregunta. Él propuso un enfoque muy interesante de cómo se produjo la vida en la tierra. Hizo un modelo del organismo que considera el más simple de todos, su nombre, quimiotón ¿Cómo era ese organismo?

Para el científico húngaro, es fundamental que un ser vivo construya un cuerpo, lo mantenga; pero además debe guardar información como en un gen, para poder copiar y además transmitir esa información.

El quimiotón era un organismo en el que estaban vinculados, genes, un metabolismo y una membrana. Una entidad que podía replicarse a sí misma. De hecho, pudo prosperar muy fácilmente en la tierra y en mundos fuera de ella ¿Fue un organismo como este el primero en el planeta?

Para los científicos encargados de estudiar la vida en otros mundos, el quimiotón representa un enfoque que no se ciñe a un ADN, más bien lo hace en función de cómo se organizan los elementos en general para formar lo que llamamos vida.

Los detractores del quimiotón, señalan que hacen falta demasiados químicos juntos en un mismo lugar. Sin embargo, Jack Szotak junto a sus colegas de la Faculad de Medicina de Harvard, han creado protocélulas muy simples, capaces de crecer y dividirse como lo afirma la teoría de Gánti, está claro que peden autoreplicarse.

Algo está ocurriendo, las ideas del científico húngaro, son cada vez más citadas por quienes hoy continúan el fascinante viaje.

La vida sigue escondiendo con mucho celo su gran secreto; pero la ciencia es paciente y tarde o temprano lo descubrirá.

Referencias:
En este escrito expreso algunas apreciaciones hechas por científicos en relación al origen de la vida en el planeta.
Fuentes: nybooks.com. nationalgeografic.com y BBC mundo.

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