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El gran éxito de Attack of Titans

Es una de las series más buscadas y vistas en internet del 2020 y del nuevo 2021. Si no has visto Attack on Titan (o Shingeki no Kyojin) hasta ahora, es muy probable que ya te hayas dado cuenta que es imposible escapar de este anime. Quizá te lo hayas cruzado en redes sociales o algún amigo te lo haya recomendado con extrema efusividad. Lo cierto es que la cantidad de fans que ha generado la serie, es una que no se había visto en mucho tiempo, no solo dentro de Japón, sino de manera internacional. Ni siquiera One Piece tuvo un impacto masivo en América, a pesar de ser la serie manga/anime más popular en su país de origen, así que ¿Por qué AOT (voy a usar esta abreviación a partir de ahora) logró posicionarse de manera tan rápida? ¿Qué tiene esta serie de especial que ha hecho que miles de personas que jamás habían visto un anime en su vida, decidan hacerlo ahora? bueno, esa es la pregunta que trataremos de responder hoy, aprovechando el hype de la temporada final (que me ha dejado demolido emocionalmente tras el último capítulo, dicho sea de paso). Entonces, comencemos por donde arrancan todos los animes: el manga.

Hajime Isayama es el nombre del genio detrás de la obra. Desde que se encontraba en secundaria, Isayama comenzó a enviar sus trabajos a concursos, y luego de graduarse, tomó el programa de diseño de manga en el instituto Kyushu Desingner Gakuin. Sin embargo, sí han podido ver alguna de sus primeras ilustraciones, notarán que no son particularmente… bonitas. Sus limitaciones artísticas eran bastante claras, pero esto no lo detuvo, y contra viento y marea ganó concursos en diversas revistas, como los Freshman Manga Awards de la Weekly Shonen Magazine o el Grand Prix Kodansha, este último en 2006, con una versión corta (one-shot) de AOT. Isayama le ofreció el proyecto a la Shonen Jump (la revista semanal de manga más importante de Japón, casa de Dragon Ball, One Piece, Naruto, Boku no Hero, etc.) pero le fue solicitado que cambiara su estilo de dibujo e historia para que se adaptara mejor a la revista. Isayama se negó. 

En futuras entrevistas, el mangaka revelaría que fue rechazado incontables veces debido a su pobre calidad de dibujo, a pesar de que su historia solía gustar. Es así, que estando a punto de volver a su ciudad natal para seguir trabajando en un Cyber Café, la persona que se convertiría en su editor fue la primera en decirle que le gustaba la totalidad de su trabajo, a lo que Isayama, con la autoestima destruida tras tantas negativas, atinó a pensar que el tipo debía estar loco. Poco después, en 2009, AOT comienza a ser serializada en la Bessatsu Shonen Magazine, una revista poco popular que vendía 30 veces menos que la Shonen Jump. 

Isayama basó parte de la serie en sus vivencias, habiendo crecido en una granja, y presenciado la crueldad del ciclo de la vida con sus propios ojos, el “asesinar a seres indefensos para asegurar tu supervivencia.” Y es que claro, hay cierto nivel de impotencia reflejado en la serie, donde los seres humanos somos el ganado frente a las bestias que dominan el mundo, una temática de vulnerabilidad con la cual el público podía empatizar de inmediato. ¿Puede ser este el secreto de la popularidad de la serie? Lo descubriremos en breve. Lo que es cierto, es que AOT no se convirtió en un “boom” exclusivamente por el anime, como muchos creen, sino que el manga ya tenía un séquito de fans extremadamente sólido desde un inicio. Estando en una revista tan poco conocida, la única forma en la que se haya vuelto tan popular es con el “boca a boca”: la gente empezó a recomendarlo, y poco a poco, este manga “feo” hizo lo que todos quienes lo rechazaron creían imposible: triunfó. Al día de hoy, AOT es una de las series más vendidas de la historia con más de 100 millones de tomos.

Sobre el arte, quiero hacer un paréntesis. ¿Es feo? Sí, inicialmente, sobre todo, ¿me gusta? también, creo que la calidad cruda de la serie en sus inicios ayudó mucho al diseño de los titanes, haciéndolos ver mucho más perturbadores. Isayama ha mejorado con el pasar de los años, y aunque sigue distando de sus pares en la industria, creo que su historia de vida es extremadamente valiosa y demuestra que una buena idea puede sobrevivir adversidades, si es impulsada por la determinación correcta. Un buen arte es bienvenido, y en definitiva hay series que no serían lo mismo sin él, pero me encanta que, de vez en cuando, proyectos como este puedan hallar una audiencia a pesar de las limitaciones, una audiencia que no solo “soporta” los dibujos por la historia, sino que sabe apreciar la belleza de un arte poco convencional. ONE es otro claro ejemplo de esto, el autor de One Punch Man (frente al cual Isayama es Da Vinci) ha creado dos éxitos rotundos y entre ellos, una de mis series preferidas de los últimos años: Mob Psycho 100. Espero que muchos otros artistas vean estos ejemplos y no se rindan ni dejen de contar las historias que más les apasionen.

Ahora, vamos a donde realmente empezó la locura: el anime. Si bien la historia del manga era bastante buena, el anime la reforzó con una calidad de primera, tanto en el área de animación como en la de dirección, de la mano del gran y único: Tetsuro Araki. Si su nombre no te suena, déjame comentarte algunos de sus otros trabajos como director: Highschool of the Dead, Kurozuka, Guilty Crown y claro, una pequeña serie de la cual seguro nunca has escuchado llamada Death Note. Araki era la persona perfecta para dirigir un proyecto como AOT, digo, si podía hacer que la simple acción de escribir en una libreta se sintiese como el evento más frenético del mundo, no había que esforzarse mucho para imaginar lo que podía hacer con complejas escenas de acción. Claro que lo visual necesita acompañamiento, y ahí entra la segunda razón por la cual en anime es lo que es: la música. 

En la industria del anime abundan las buenas bandas sonoras, pero no recuerdo la última vez que una haya conseguido moverme tanto como esta. Como dicen por ahí: “la música de AOT te hace sentir patriota por un país que no existe.” La serie obliga al espectador a unirse al bando más débil en la batalla, el humano, pero a su vez, consigue motivarnos con música para luchar con valentía. Para quienes han visto la serie, la escena final del episodio 16 de la temporada 3, por ejemplo, me hizo querer luchar contra titanes hipotéticos en la sala de mi casa. Un episodio que, dicho sea de paso, no solo me parece uno de los mejores de la serie hasta el momento, sino que también uno de los mejores dirigidos que he visto (anime o no) en mucho tiempo.

El manga le abrió la puerta al anime, y el anime le abrió la puerta a todo lo demás. Merchandising de todo lo que te puedas imaginar, un parque de diversiones, videojuegos, películas live-action, spin-offs pastrulos, etc. AOT singularmente, ha hecho más por la internacionalización de la industria del anime que la mayoría de sus contemporáneos, rompiendo el estigma y expandiendo el formato al mundo entero, con personas que JAMÁS en su vida habían visto un anime, esperando que llegue el domingo para ver el siguiente episodio de AOT como quien esperaba Juego de Tronos hace algunos años. 

¿Por qué es tan universal? Hay dos factores importantes a tomar en cuenta, primero: el anime se estrenó en 2013, cuando el género de supervivencia se encontraba en auge con los zombies a la cabeza gracias a The Walking Dead, y segundo: la neutralidad de la historia y los personajes. Para empezar, los personajes tienen ascendencia europea en su mayoría, lo que ayuda a que la audiencia internacional pueda identificarse de mejor manera con ellos, ya que no solo representan a una nación, sino al mundo entero. Luego, Isayama usa pocas veces los comúnmente llamados “gags visuales” para contar su historia (como el uso de chibis, por ejemplo), manteniendo la serie con un estilo consistente de inicio a fin que permite que se sienta como una serie promedio de cualquier género, lo cual también ayuda a los no iniciados en el anime. Finalmente, muchos animes suelen sexualizar o, mínimamente, diferenciar a los personajes masculinos y femeninos con sus vestimentas o roles en la historia. 

Sin embargo, en AOT… eso ocurre muy pocas veces. Los personajes femeninos no son sexualizados de ninguna manera, visten exactamente la misma ropa que los hombres y cumplen exactamente su misma función, la falta de distinción entre hombres y mujeres, permite que cualquiera pueda sentirse parte de este mundo, volviendo al “patriotismo imaginario” antes mencionado, todos podemos luchar de iguales contra los titanes, todos podemos ser valientes frente a un enemigo en común, todos podemos ser parte de la legión.

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