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La victoria de Shiori Ito sobre el sistema patriarcal japonés

Hay veces en que únicamente las grandes manifestaciones populares pueden modificar el pensamiento colectivo de toda una sociedad… pero, en algunos casos, sólo basta el coraje de una sola mujer. Tal es el caso de Shiori Ito quien, luego de ganar a fines de 2019 una demanda civil por acoso sexual, consiguió promover el movimiento #MeToo en todo el Japón y alentar a las mujeres de este país a defender sus derechos. Su coraje y perseverancia fueron visibilizados mundialmente cuando la prestigiosa revista Time la incluyó dentro de su lista de las 100 Personas Más Influyentes de 2020.

Al asumir en el año 2012 su rol como Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe declaró que su gobierno se caracterizaría por empoderar a las mujeres de su país. Tan sólo un año después, expresó además su ambición de convertir a su país en “un lugar en donde las mujeres puedan brillar”.

Sin embargo, los datos que desde entonces emitieron organizaciones internacionales como UN Women y World Economic Forum claramente demuestran que, en ese sentido, las políticas de su gobierno han fallado continuamente.

Más precisamente, lo que siempre destacó a la falta de protección que sufren a diario las mujeres japonesas por parte de su gobierno han sido leyes que restrinjan al abuso sexual dentro de los espacios laborales. Afortunadamente, esto cambió considerablemente el 1ro de junio del año 2020, cuando se aprobó una ley que obliga a las grandes compañías a tomar medidas para impedir que los empleados sean acosados por sus superiores.

Gran parte de este cambio se debió gracias a las fuertes repercusiones que tuvo el caso de abuso sexual que sufrió en 2015 la periodista y cinematógrafa, Shiori Ito, el cual finalmente se resolvió en 2019 con una histórica victoria a su favor. En aquella oportunidad, esta joven que actualmente cuenta con 31 años de edad fue invitada por Noriyuki Yamaguchi -influyente periodista y director de medios japoneses- a una cena para discutir una posible oferta de trabajo.

Alegando que en ese momento fue drogada por el hombre de 49 años, Ito perdió la conciencia y sólo la recobró cuando se despertó en la habitación de un hotel, con su abusador encima de ella. A pesar de que la periodista –quien por entonces trabajaba como interna para la agencia de noticias Reuters- realizó la correspondiente denuncia ante la policía, ésta desechó los cargos debido a una “falta de evidencias”.

Para entender el contexto en el que las mujeres de Japón deben enfrentar los abusos sexuales que sufren en su país, es necesario recalcar que en la mayoría de sus provincias el sexo consensual es legal a partir de los 13 años de edad. Y, sólo gracias a la presión popular, el gobierno de Shinzo Abe modificó en 2017 leyes que castigan criminalmente a los violadores, la única enmienda jamás realizada en los más de 110 años que tiene de vigencia esta legislación en el país nipón.

Un reporte emitido por el gobierno japonés en 2016 reveló que un tercio de las mujeres de este país han sufrido algún tipo de acoso sexual en sus espacios de trabajo. Debido a múltiples motivos como la condena social, la indiferencia policial y los castigos por parte de empleadores, más de la mitad de ellas no realizaron denuncia alguna, tanto informal como formal.

De acuerdo al ranking del World Economic Forum de 2018 –generado a partir de las inequidades de género de 149 países-, Japón se encuentra en el puesto número 110, apenas veinte lugares por encima de países como Irán y Arabia Saudita.

Por otro lado, el Manual de Legislación Sobre la Violencia Contra la Mujer de las Naciones Unidas aconseja que, cada 200 mil personas, debe existir un centro de asistencia para personas que han sufrido una violación. Esto significaría, en el caso de Japón, que de acuerdo al número de su población -126 millones- debería haber disponibles 327 de estos centros. Hasta el mes de marzo de 2020, la cantidad de ellos no alcanzan los dos dígitos.

Todos estos datos parecen increíbles en un país que ocupa los primeros puestos globales en cuanto a progreso económico y tecnológico pero que, sin embargo, posee limitadas leyes de protección hacia las mujeres que se han mantenido inalterables por más de 110 años.

Realizar este repaso sobre las profundas inequidades de género que caracterizan al país natal de Shiori Ito resulta ser crítico para entender las pésimas condiciones legales que “protegen” a las mujeres japonesas. Es, además, una prueba de la enorme valentía que demostró esta joven mujer al ponerse al frente de una causa que la justicia demoró cuatro largos años en fallar a su favor.

Los motivos de este extenso juicio –el cual actualmente se realiza considerablemente más rápido en los países occidentales- se debió, no sólo a un sistema legal poco eficiente para procesar casos de violencia de género, sino a la estrecha amistad de Yamaguchi con el Primer Ministro Abe.

Desestimada de inmediato por la justicia criminal, la demanda por acoso sexual de Ito finalmente fue rebajada a ser procesada por una cámara civil. Además de caracterizarse por ser parte del magro 4% de las denuncias de violencia de género que se realizan ante la policía nipona, el costo económico y emocional de este juicio es una de las múltiples causas que desalientan a las mujeres japonesas víctimas de abuso a acudir a las autoridades.

Desde el primer momento en que se realiza una denuncia ante la policía por violación, los agentes obligan a las víctimas a realizar una humillante “reconstrucción” del hecho en el destacamento policial. Este procedimiento fue el mismo que sufrió Ito, al ser llevada completamente sola a un salón, obligada a acostarse sobre un colchón y luego simular el acto sexual con un maniquí. Durante esta “segunda violación”, los oficiales –todos ellos masculinos- movían al muñeco encima de ella, le hacían preguntas íntimas y tomaban fotografías.

Afortunadamente, el calvario de Ito finalizó el 18 de diciembre de 2019 con el fallo de una corte de Tokio que obligó a Yamaguchi a pagarle a la joven periodista la suma de 3.3 millones de yenes (poco más de U$D30 mil dólares). A pesar de que el acusado continuó negando los cargos luego del juicio y amenazando con una apelación, el desenlace de este juicio histórico fue un gran paso hacia adelante para las mujeres de todo Japón.

La victoria legal de Shiori Ito puede convertirse en el punto de partida para que las autoridades de Japón comiencen a reformar las leyes de acoso sexual que gobiernan a un sistema judicial arcaico e injusto. Tal como lo aseguró la periodista al finalizar el histórico dictamen: “Aunque sea poco a poco, está ocurriendo un gran cambio”

 

Referencias:
Ueno, C. (22 de Septiembre de 2020). The 100 Most Influential People Of 2020: Shiori Ito. Time. Obtenido de https://time.com/
Shiori Ito: Japanese journalist awarded $30,000 in damages in rape case. (18 de Diciembre de 2019). BBC News. Obtenido de https://www.bbc.com/
Pitchford, S. (2 de Julio de 2020). New Anti-Harassment Law Introduced In Japan. Human Rights Pulse. Obtenido de https://www.humanrightspulse.com/
Let’s change outdated rape laws in Japan and support Shiori Ito. (2020). Change. Obtenido de https://www.change.org/

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