Written by ciencia y tecnologia

Una empresa ágil es más exitosa

La velocidad es el oro de esta era. Todo el mundo quiere las cosas cada vez más rápido.

Las empresas tienen que lidiar con una presión importante para estar a la altura de las demandas de los clientes y si no pueden hacerlo, quizás se deba a que sus líderes están atrapados en el siglo pasado ¿Qué futuro les espera?

Si las empresas no se vuelven rápidas se quedarán atrás. La filosofía Agile está llamada a ser el modelo de liderazgo que les permita poder adaptarse más rápidamente a los cambios en los mercados en este siglo. Una empresa ágil es más exitosa.

Cuando los aviones ofrecieron la posibilidad de viajar más rápido, la industria de los barcos tuvo que reencuadrarse. La velocidad los sacaba del juego y tuvieron que cambiar o morirían. Lo hicieron y surgió un nuevo negocio, los cruceros.

Las empresas lideradas con el conocido modelo de cascada, son como los barcos, hacían el trabajo; pero eran muy lentos. El proceso lineal de cascada necesita de hasta 2 años para presentar un nuevo producto en el mercado, además deben enfrentar el riesgo de no lograr la aceptación de sus clientes, así se trabajaba en el siglo pasado. Hoy en día la realidad ha cambiado mucho y quienes respondan más rápido y se hagan más flexibles y adaptables tendrán más éxito.

Ante esta nueva realidad, los altos directivos de las grandes empresas, adoptaron el nuevo modelo Agile, o por lo menos hicieron declaraciones al respecto; quiero decir que establecieron un objetivo empresarial bajo la premisa de atender las demandas del cliente antes que todo y hacerlo de manera ágil ¿Cuál ha sido su experiencia?

Para las investigadoras de McKinsey y Deloitte, la mayoría de los líderes de las empresas grandes consideran la agilidad como un activo importante de cualquier empresa. Sin embargo, muchos de ellos no alcanzan las ganancias proyectadas porque aún están atados a los principios del siglo XX. Han incorporado algunos aspectos del modelo Agile, creado inicialmente por empresas de software hace unos 10 años; pero para que el modelo funcione hay que aplicarlo de manera integral.

¿Qué ocurre si las empresas dicen que usan el modelo y no obtienen buenos resultados? La credibilidad sobre el modelo decae; no obstante, hay que considerar que puede estar ocurriendo que las empresas que declaran haberse vuelto ágiles, solo han aplicado el modelo en algunas áreas de la empresa y eso no es suficiente, porque este demanda un compromiso integral, no parcial.

El objetivo es lograr que la empresa logre dar respuestas rápidas a los clientes, teniéndolos como foco principal del negocio y no se trata de clientes internos, como lo hace la vieja escuela, sino de los externos, como lo hace la filosofía Agile. Además debe hacerlo con flexibilidad, adaptándose, sin disminuir la calidad y haciendo el negocio más rentable ¿Si no, para qué aplicar un método que no produce beneficios para todos?

¿Pueden los elefantes ser ágiles? Por supuesto que sí, aunque, como dice Mckinsey, estas empresas tienen una marca que no quieren manchar y entre sus líderes, existe cierto temor porque no quieren disminuir la calidad de sus productos, ni la seguridad y por supuesto quieren mitigar los riesgos.

El método Agile tiene entre sus ventajas fundamentales, mejorar la calidad ¿Entonces si eso está claro, porqué argumentar que existe miedo a comprometerse con el método y aplicarlo integralmente? El miedo, la falta de confianza, el apego a lo conocido, son aspectos que pesan hasta en el líder con mayor experiencia.

Entre las otras ventajas del método están el compromiso, la rapidez y el aumento de la productividad; pero esta última no les está funcionando a muchas empresas que solo han incorporado el método en algunas áreas o fases del proceso y allí está la clave.

Lo primero que sugieren los expertos es saber la posición de la empresa en un momento determinado, ¿Dónde está? Otras interrogantes deben ser respondidas y algunas pueden ser: ¿Qué es lo que detiene su avance? ¿Por qué no está aprovechando el potencial del software Agile? ¿Cómo se gestionan las cosas en este siglo y cómo no dejar que se contamine con las formas del siglo pasado?

Una vez que se respondan entonces hay que plantearse qué hacer, ¿Hay que hacer los ajustes o incorporar a todos los recursos bajo la misma filosofía ágil? ¿Cómo le damos vida a la empresa para que se logren los objetivos? La organización tanto mental como de los procesos debe estar alineada con la cultura de la agilidad.

Pero existe un gran enemigo, el miedo, aprendimos que lo que se hace rápido es más susceptible de errores y nadie quiere eso, sobre todo si se expone una marca de mucho prestigio y mucho dinero.

El asunto es que la mentalidad ágil, ve esos errores como formas para mejorar. Es una forma de pesar en la que la flexibilidad metódica y la capacidad de adaptación a los requerimientos del cliente externo son la línea a seguir y es bien sabido de la velocidad tremenda con la que los clientes externos están cambiando sus patrones, por eso es tan importante Agile.

El método o modelo de gestión al que he hecho referencia en este escrito, es uno de muchos que apuntan a lo mismo, que es concentrar el esfuerzo en lo que realmente hace que una empresa esté en constante evolución en estos tiempos, ser ágil, responder a los clientes con rapidez y calidad y hacer que el negocio gane dinero.

Amazon, Netflix, Tesla, Google, entre otras empresas muy famosas, tienen sus nombres como: Proyecto Aristóteles, el modelo de Google , el estilo Vinci , entre otros, para este tipo de gestión. Apuntan a equipos de autogestión, que trabajen integrados, con compromiso, rapidez, con evaluaciones cada semana, descartando lo que le agrega valor al trabajo en las oficinas y descartando lo que no responde a las necesidades de cliente.

Un trabajo no terminado en el ciclo establecido, que debe ser corto porque esa es ley fundamental del método ¿Qué producirá? ¿Qué pasará con los errores que en él están? Todo se acumulará y sabemos lo que eso significa. Si por ejemplo back-office va en un camino contrario a operaciones ¿Qué pasará?

El foco principal de este modelo es la obsesión por el cliente, no en el jefe, no en la administración, no en los llamados clientes internos ¿Por qué? Porque son los clientes los que compran y aun el pensamiento de producir y después vender de principios del siglo pasado sigue en las venas de los líderes empresariales como en las de los gigantes GE e IBM, por citar dos de los más conocidos.

Un artículo de la revista Forbes.com titulado Seven Telltale Signs That Your Agile Journey Has Stalled, señala que el trabajo que se pierde en una empresa está entre el 40 y 50% y en casos extremos llega al 80%, significa que no se están orientando bien los esfuerzos y se está perdiendo mucho dinero. 

Este siglo ha comenzado con una experiencia que ha movido los cimientos de todas las industrias, de todas las áreas. La pandemia hizo que los laboratorios respondieran en un año lo que antes les costaba diez, los hábitos de los consumidores cambiaron en tan solo 60 días, el liderazgo ágil es más demandado hoy que nunca, no se trata de hacer frente a los competidores, a ser eficaces en el trabajo dentro de la empresa, de nada servirá eso si los clientes suben en un ascensor y las empresas suben por las escaleras. 

 

Referencias:
En este escrito expreso algunas reflexiones sobre el tema de la agilidad empresarial en el siglo XXI.
Inspirado en el artículo “Seven Telltale Signs That Your Agile Journey Has Stalled” publicado por forbes.com el 9 de diciembre de 2020 y escrito por Steve Denning.
Fuentes: forbes.com y mckinsey.com

 

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