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El gran peligro de obsesionarnos con los juegos de azar

Hace tiempo que el juego de azar ya no involucra acercarse a una casa de apuestas para terminar codeándonos con nerviosos individuos cuyo futuro depende pura y exclusivamente de un resultado. Desde que nuestros teléfonos celulares han comenzado a conectarse a Internet, se nos abrió un vasto mercado de apuestas que nos promete la riqueza inmediata pero que, generalmente, sólo termina vaciando nuestros bolsillos. Un estudio publicado recientemente en la revista Nature determina que el juego de azar no sólo nos puede llevar a la bancarrota, sino también acercarnos cada vez más hacia nuestra muerte.

Si bien las apuestas se encuentran actualmente en un momento de gran auge, ésta es una actividad que viene acompañando al ser humano desde hace ya miles de años.

Las primeras evidencias concretas de juegos de azar datan del año 2300AC, cuando en la Antigua China las personas utilizaban unas pequeñas baldosas perforadas en una suerte de rudimentaria lotería.

Aún con anterioridad a este descubrimiento, los arqueólogos se toparon con conjuntos de dados que yacían desde el año 3000AC dentro de tumbas egipcias, una actividad que luego imitaron los griegos y los romanos. Debido a que las autoridades de esta última civilización prohibían los juegos de azar, las personas decidieron jugar con fichas en lugar de dinero para eludir castigo alguno.

Pero no fue sino hasta el año 1638 en que el primer casino de la historia abrió sus puertas a orillas del Gran Canal que atraviesa la ciudad italiana de Venecia. A partir de entonces, y hasta llegar a una metrópolis dedicada exclusivamente a los juegos de azar –Las Vegas, Nevada-, estos grandes centros de apuestas se instalaron en la mayoría de las ciudades alrededor del mundo.

Aunque el juego de azar dentro de un casino podría razonarse positivamente como una actividad recreativa y social, no puede decirse lo mismo de las apuestas online que comenzaron a masificarse al comienzo de este milenio. El hecho de tener aplicaciones en nuestros smartphones que nos permiten transferir dinero desde nuestras cuentas bancarias a un casino virtual, competencia de eSport o cualquier otro sitio web de apuestas resulta ser tan conveniente como peligroso.

Un extenso estudio publicado a comienzos de febrero de 2021 indica que, mientras el juego de azar puede ser para algunas personas un simple pasatiempo, para otras se trata de una fuerte adicción que ocasiona toda clase de problemas. Este reporte logró determinar que las personas que son propensas a realizar apuestas frecuentemente están asociadas a padecer una mortalidad hasta un tercio por encima de aquellos que no juegan de manera compulsiva.

De acuerdo a la investigación publicada en el periódico científico Nature, aún las personas que no son comúnmente consideradas como grandes apostadores pueden sufrir dificultades financieras, sociales y de salud como consecuencia del juego.

A pesar de los numerosos y exhaustivos estudios científicos que determinan las múltiples implicancias negativas que el juego de azar tiene sobre las personas, los gobiernos parecen ignorar enteramente esta situación.

En mayo del año 2018, la Corte Suprema de los EEUU dictaminó que la Professional and Amateur Sports Protection Act –una ley de 1992 que prohibía las apuestas deportivas en todo el país- violaba la 10ma Enmienda de la Constitución norteamericana. De esta manera, el gobierno federal dejó en manos de cada Estado la posibilidad de legalizar o no a los eSports dentro de su territorio.

Como consecuencia de ello, 20 Estados de este país ya legalizaron esta actividad, 5 están en proceso de hacerlo, 22 ya pasaron la propuesta a la Legislatura Federal y tan sólo 3 de ellos se abstuvieron de iniciar el trámite.

Esto evidentemente menoscaba la responsabilidad de los gobiernos de cada Estado para contrarrestar las nocivas consecuencias que el creciente auge de las apuestas deportivas tiene sobre la población estadounidense. Debido a que son consideradas por muchas personas como una posible salida de la crisis económica actual y no un simple pasatiempo recreativo, mientras las leyes continúen permitiéndolo, este problema sólo lograra agravarse.

Este reciente estudio fue conducido por la Dra. Naomi Muggleton – una investigadora de Políticas Sociales de la Universidad de Oxford-, quien afirma que el daño financiero y estilo de vida negativo de los nuevos jugadores se produce en un lapso de tiempo extremadamente corto. Estas personas pueden pasar de ser simples apostadores “sociales” a integrar el creciente grupo de jugadores compulsivos en tan sólo cuestión de meses.

En el campo de la psicología, el juego compulsivo es clasificado como un trastorno del control de los impulsos, muy similar a los que se encuentran en cualquier otra forma de adicción que se generan con las drogas o el alcohol. Y si bien, a diferencia de estas últimas, al juego de azar siempre se lo consideró como más benigno, la ciencia demuestra que nada está más lejos de la verdad.

La American Psychiatric Association (APA) incluye al juego compulsivo dentro de su “Manual de Diagnósticos”, destacando la gravedad de sus numerosas consecuencias psicológicas negativas: depresión, estrés, migraña y otros desórdenes de ansiedad que pueden conducir al suicidio. Esto resulta preocupante al tener en cuenta las estadísticas que determinan que el 26% de la población mundial realiza apuestas, es decir, 1.6 billones de personas.

La pregunta surge en cómo evitar ser uno más entre la enorme cantidad de gente que considera al juego de azar como la única forma de sostén de sus vidas o, peor aún, se dejan engañar por la ilusión de poder volverse ricos en cuestión de minutos.

Esto resulta muy difícil en un mundo en donde las redes sociales, las aplicaciones de smartphones y la televisión constantemente nos bombardean con publicidades de casinos online o eventos de eSports. Durante la Copa del Mundo FIFA 2018, por ejemplo, uno de cada seis anuncios emitido a través de los medios interactivos (ITV) promovían algún tipo de juego de azar.

Las consecuencias de la actual pandemia lograron reducir la confianza de las personas sobre la estabilidad financiera que, hasta la llegada del coronavirus, les ofrecían los trabajos formales. En una época en donde la única respuesta a nuestros problemas financieros podría provenir de un golpe de suerte, el mercado de las apuestas se encuentra en el mayor apogeo de su historia.

Sin embargo, se deben tener en cuenta las nefastas consecuencias que puede tener destinar nuestro tiempo y ahorros en un sistema cuyas probabilidades de éxito estarán siempre en nuestra contra. La realidad es que el juego de azar puede convertirse en una obsesión que tiene una gran capacidad de ocasionarnos múltiples problemas económicos, sociales y de salud.

 

Referencias:
Oxford, U. o. (4 de Febrero de 2021). Gambling research: The ‘fun’ can stop with unemployment, ill-health and even death. University of Oxford. Obtenido de https://www.ox.ac.uk/
The History of Gambling. (s.f.). Gambling. Obtenido de https://www.gambling.net/
Rodenberg, R. (3 de Noviembre de 2020). United States of sports betting: An updated map of where every state stands. ESPN. Obtenido de https://www.espn.com/
Riddle, J. (9 de Octubre de 2020). Gambling Addiction: Stats, Symptoms, and Treatment Options. Psycom. Obtenido de https://www.psycom.net/

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