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Emociones positivas y negativas que se contagian

Percibir es una cualidad innata presente en los seres humanos. Las emociones son definidas por Psicoactiva como una reacción subjetiva al ambiente que genera cambios fisiológicos y endocrinos en quien las experimenta. Se tratan de respuestas automáticas a cada acción que acontece en la vida diaria de las personas, e influyen en la forma en que se percibe una determinada situación.

Según Paul Ekman, destacado científico que dedicó su vida al estudio de las emociones, siete de estas son consideradas básicas: tristeza, ira, sorpresa, miedo, asco, desprecio y alegría. Estas suelen manifestarse en el rostro de las personas a través de gestos, ademanes y otros. Ya Darwin, en 1872, sostenía que las expresiones faciales de la emoción eran universales. 

Otras investigaciones, como la de la Universidad de California, afirman que el ser humano experimenta veintisiete emociones distintas, derivadas de las siete principales. De esta manera, podemos encontrar niveles de enojo, que a su vez pueden agruparse en otros conjuntos emocionales.

Pero las emociones no son exclusivamente humanas. El primatólogo español Pablo Herreros realizó un estudio donde determinó que algunas especies de aves y primates llegan a sentir emociones. Así, detalla que los monos capuchinos tienen sentido de justicia y los chimpancés desarrollan el amor maternal.

Incluso robustos mamíferos como los elefantes experimentan deseos de venganza, tal cual lo hacen seres humanos. Del mismo modo, surgen curiosos casos como el de los guacamayos que, al tener una única pareja durante toda su vida, sufren cuando pierden a sus compañeros: dejan de alimentarse y se tornan débiles, algunos incluso mueren de pena.

El órgano responsable de los estímulos emocionales es la amígdala cerebral. Esta recibe información de los sentidos, que convierte en percepciones, tomando como referencia aspectos propios de cada individuo como la cultura y la experiencia propia. Teniendo en cuenta este proceso, la experta Danelia Cardona, miembro del Colegio Real de Psiquiatras de Inglaterra, considera que las personas sensibles son más propensas a desarrollar problemas en la regulación de las emociones. La interiorización de las mismas, es un complejo proceso que varía en cada persona, por lo que algunas suelen mostrarse más afectadas que otras en determinadas situaciones.

Pero, como resalta el Centro Europeo de Postgrado (CEUPE), existen otros mecanismos vinculados a las emociones como las neuronas espejo. Se tratan de unas terminaciones nerviosas dentro del cerebro que, inconscientemente, imitan acciones que nos interesan. Este mecanismo, por ejemplo, permite comprender qué es lo que intenta decir una persona en un lenguaje desconocido.

También hace posible experimentar las emociones que otros sienten, teniendo participación en el ejercicio la empatía. Del mismo modo, existen emociones contagiosas, como la risa o la tristeza. Si un grupo de personas está experimentando felicidad, es muy posible que un individuo que se incorpore al grupo como último también comparta esta felicidad y la sienta.

Por otra parte, el portal web Psicoactiva advierte sobre el contagio de las emociones y cómo puede afectar a los individuos. De hecho, estados emocionales negativos pueden influir en aspectos importantes como el ámbito laboral. Si el jefe de una organización tiende a estar de mal humor, esto puede afectar el buen clima laboral, imprescindible para el eficaz funcionamiento colectivo e identificación con la institución. Cultivar la inteligencia emocional permite a los seres humanos mejorar sus relaciones inter e intrapersonales, logrando también conseguir un mejor manejo de las emociones en situaciones de la vida cotidiana.

Sin embargo, las emociones negativas son más fáciles de contagiar. En conjunto con sus pares de Birmingham, doctores de la Universidad de Oxford llevaron a cabo un reciente estudio donde concluyeron que, efectivamente, las personas se sienten afectadas por el estado de ánimo de aquellos que les rodean. Adicionalmente, determinaron que los seres humanos jóvenes son más propensos a infectarse del negativismo.

Aunque tanto las emociones positivas como las negativas son percibidas, las últimas terminan siendo más potentes. El estudio realizó pruebas con 79 adolescentes de entre 15 y 19 años que pertenecían a un grupo de música clásica. Cuando uno de ellos estaba de mal humor, se sentía ligeramente animado cuando percibía que un compañero notaba cómo se sentía. Así mismo, el estudio reveló que los sujetos no evitaban socializar con aquellos que tenían sentimientos negativos: se mantenían cerca de ellos para apoyarlos, lo que generaba que ellos también empezaran a experimentar las mismas emociones.

Como los adolescentes que fueron sometidos a las pruebas vivían juntos, factores ambientales desconocidos o difíciles de controlar que pudieran alterar los resultados no estuvieron presentes en el experimento, lo que imprime mayor credibilidad a los resultados.  El estudio concluyó además que, contrario a lo que se suele creer, el mal humor no está vinculado al aislamiento social. Estos nuevos hallazgos pueden sentar las bases para una mejor comprensión de los adolescentes, procurando su bienestar emocional.

Al igual que el cuerpo, las emociones también necesitan ejercitarse. Nuria Pérez, de la Universidad de Barcelona, invita a la población a referirse a las emociones, no como buenas ni malas, sino como respuestas naturales a determinadas acciones.

Por eso, considera que, en aras de llevar una buena vida, los seres humanos deben desarrollar ejercicios emocionales para prevenir estados más profundos, como la depresión y la ansiedad. Durante 2012, el Instituto Europeo de Psicología Positiva inauguró el primer gimnasio mental, donde se enseñaba a los participantes a gestionar las emociones, para que estas (en especial las negativas) no lleguen a manifestarse físicamente.

Países como Puerto Rico y Canadá han emulado esta iniciativa, promoviendo el control de emociones a través del teatro. Así mismo, la Universidad de Bristol ya puso a disposición de sus estudiantes cursos como La Ciencia de la Felicidad.

Para Psicología y Mente, un buen manejo emocional permite a las personas poder desarrollar la empatía, que va más allá de pensar en cómo se sienten las demás personas. Esta virtud requiere aprender a escuchar, especialmente difícil cuando no se tiene conciencia sobre la escucha activa, la cual brinda la posibilidad del diálogo sin desencadenar la manifestación de juicios de valor.

La cultura y las vivencias propias de cada persona repercuten en la forma en que perciben el mundo; es por eso que la promoción de un correcto manejo de las emociones es indispensable en una sociedad culturalmente variada que se preocupa por el bienestar de quienes la conforman. Comprender a los demás, detectar formas de expresión no verbales e incluso brindar ayuda emocional son actividades que requieren del autoconocimiento y autoreconocimiento.

 

Referencias:
Empatía, mucho más que ponerse en el lugar del otro en https://psicologiaymente.com/
¿Qué son las emociones? en https://www.psicoactiva.com/
Paul Ekman: el rostro de las 7 emociones en https://edpyn.com/
Las 7 emociones básicas y su expxresión universal en https://www.researchgate.net/
5 emociones que no son exclusivas de los humanos en https://www.bbc.com/mundo
Estas son las 27 emociones que sentimos los humanos en https://www.eltiempo.com/
¿Qué son las neuronas espejo? en https://www.ceupe.com/
Teenagers catch moods and negative moods are more contagious en https://www.ox.ac.uk/
Contagio Emocional: 9 Maneras de fortalecer tu “sistema inmune emocional en https://www.psicoactiva.com/
Gimnasios y otras claves para entrenar las emociones y que estas no se nos lleven por delante en https://www.lavanguardia.com/

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