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Un estudio de Oxford muestra cómo los hombres y las mujeres estamos programados de manera diferente respecto al sexo

El título del artículo no debería suponer ninguna sorpresa para nadie, ya que es ampliamente conocido que nuestro acercamiento al sexo difiere en gran medida dependiendo si somos hombres o mujeres.

No tenemos las mismas reacciones ni formas de acercarnos al otro sexo y también nos diferenciamos en gran medida a la hora de elegir un compañero que consideremos apropiado, sea para algo estable o para algo más esporádico.

Pero como siempre es mejor apoyarse en la ciencia y en la investigación para conocer la procedencia de estas afirmaciones, en este caso contamos con un estudio de la Universidad de Oxford que se publicó en Current Biology el 27 de enero de 2021.

Programación sexual

No solo es que los hombres y las mujeres tengamos un comportamiento diferente en relación con el sexo y la reproducción, sino que estamos programados para ello por la evolución. Nos hemos adaptado a ello según sus leyes.

El nuevo estudio de la Universidad de Oxford realizado por el grupo Goodwin del Departamento de Fisiología, Anatomía y Genética afirma que, a pesar de que compartamos un sistema nervioso y genomas similares, la manera en la que decidimos respecto al sexo es diferente y requiere diferentes adaptaciones fisiológicas, conductuales y morfológicas distintas.

En la mayoría de las especies animales, los costes asociados con la reproducción difieren en que las hembras se benefician de producir una descendencia más apropiada mientras que los machos se benefician de aparearse con el mayor número de hembras posible, en aras de la continuación de la especie. Para ello, la evolución ha hecho que tanto los machos como las hembras evolucionen de manera diferente según este hecho.

El estudio, que fue liderado por el doctor Tetsuya Nojima y la doctora Annika Rings, por tanto, se centró en cómo el sistema nervioso se adaptó para producir las diferencias sexuales que caracterizan a los hombres y a las mujeres dentro de las limitaciones físicas como la energía y el tamaño, pero también teniendo en cuenta que nuestro genoma es compartido en su gran mayoría.

La mosca del vinagre

Para elaborar datos concretos, los investigadores analizaron el sistema nervioso de la mosca del vinagre, la Drosophila melanogaster, la cual producía diferencias en la conducta, transmitiendo diferente información a ambos sexos.

La manera en la que estos insectos se reproducen es la siguiente (seguro que querías saberlo): los machos compiten por una hembra mediante la exhibición y la demostración, similar a lo que ocurre con otras especies. Por lo tanto, que los machos puedan perseguir a otros machos y competir contra ellos es una adaptación muy útil, pero no lo es tanto para las hembras. El foco de ellas está puesto en su habilidad para poner huevos.

En resumidas cuentas, las conexiones neuronales de los cerebros de las moscas de vinagre se configuran de tal manera que los machos reciben información visual relacionada con la exhibición para el apareamiento y las hembras reciben principalmente información olfativa. Estos datos ayudan a los machos a intentar iniciar el proceso reproductivo mientras que las hembras se centran en la puesta de huevos en comunidad.

Estos pequeños cambios hacen que el rendimiento sexual de un macho o de una hembra se adapte a sus necesidades y prioridades con un mínimo de modificaciones en sus conexiones neuronales, algo que se ha podido estudiar de una manera mucho más concisa.

La naturaleza es sabia

El objetivo evolutivo es aumentar el éxito de la reproducción, y esta configuración de sus circuitos neuronales lleva precisamente a ello. La naturaleza, como dicen, es sabia. Esta estrategia adaptativa hace que el sistema nervioso se estructure con el mínimo de cambios para asegurar el éxito reproductivo mediante una reacción apropiada a su entorno.

La importancia de este estudio también es relevante porque es la primera vez que se ve un enlace claro entre las diferencias específicas en el sexo en las conexiones neuronales y la conducta.

Ya se había hablado anteriormente en otras investigaciones acerca de las diferencias específicas en el sexo en cuanto a información sensorial que podría llevar a comportamientos sexuales determinados, pero esos experimentos se centraban exclusivamente en las diferencias a nivel neuroanatómico y fisiológico, y sin una prueba fehaciente de su relación con la conducta.

Ahora, gracias al estudio de la Universidad de Oxford, se ha caminado un paso hacia delante para entender la relación entre anatomía, fisiología específica dependiendo del sexo y roles de conducta, dice el profesor Stephen Goodwin. La investigación en este campo continuará para poder aprender más de las diferentes conductas que tenemos los humanos en cuanto al sexo y nuestras respuestas que, aunque en muchas ocasiones las consideremos automáticas, provienen de la adaptación propiciada por la evolución natural.

 

Fuente
Males and females are programmed differently in terms of sex. (27 de enero de 2021). Oxford Science Blog. Obtenido de https://www.ox.ac.uk/news/science-blog/males-and-females-are-programmed-differently-terms-sex

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