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Bacteriófagos: el virus que puede ser la solución a las personas con resistencia a los antibióticos

A medida que la ciencia va evolucionando, cada vez son mayores los descubrimientos que se hacen en torno al tratamiento de enfermedades. Hace poco se descubrieron virus capaces de eliminar enfermedades humanas, sin embargo, muchos países aun no aprueban su uso a gran escala.

En la actualidad los constantes avances científicos siguen en aumento, es por ello que se vuelve más común observar diferentes tipos de tratamientos contra una determinada enfermedad, como es el caso de los bacteriófagos, virus capaces de comerse algunas enfermedades que afectan al ser humano.

Paulatinamente, la terapia con este tipo de virus ha ido cobrando terreno; representa alternativas a los tratamientos con antibióticos, sin embargo, muchos gobiernos han mostrado negativas en torno a este tema.

¿Cómo trabajan los bacteriófagos?

Muchos de nosotros nos estaremos haciendo esta misma pregunta, para saber cómo trabajan, es necesario conocer primero qué son.

Los virus de fagos son virus que se alimentan naturalmente de las bacterias al infectarlas y replicarlas hasta que se rompen, de tal manera que se encargan de matar a sus huéspedes microbianos; es por ello que se considera que el tratamiento con este tipo de virus podría ser la solución a determinadas patologías.

Realmente, en su estado natural existen miles de millones de bacteriófagos en la tierra, quienes han evolucionado conjuntamente con las bacterias que han criado durante miles de años, lo cual ha ayudado a controlar su número en gran manera, haciendo que la vida se encuentre equilibrada.

Inicios del tratamiento con bacteriófagos

En el mundo de la ciencia se guardan registros que datan del año 1919, a partir de este momento el microbiólogo francocanadiense, Felix d’Herelle, inició el tratamiento por primera vez y utilizó bacteriófagos para curar a niños con disentería grave.

Pero a causa del descubrimiento de la penicilina en 1928 y su posterior producción comercial en la década de 1940 inspiraron la era de los antibióticos en gran manera, lo cual reemplazó efectivamente la terapia con fagos.

Si no hubiera sido por la colaboración entre d’Herelle y George Eliava, un joven científico georgiano que fue a Francia en 1923, los efectos terapéuticos de los fagos podrían haberse olvidado para siempre.

El objetivo de Eliava en ese momento era investigar el desarrollo de vacunas, pero después de reunirse con d’Herelle en el Instituto Pasteur, centró su atención en los fagos específicamente en el rango de acción que estos desempeñaban.

Poco después, Eliava regresó a Georgia e invitó a d’Herelle a ayudar a establecer el primer instituto de investigación y centro de tratamiento del mundo especializado en bacteriófagos; luego el país fue tomado por la Unión Soviética.

Desafortunadamente, como miles de intelectuales en ese momento, Eliava fue visto como una desgracia para el régimen de Joseph Stalin y fue ejecutado en el año 1937.

Sin embargo, después que el mundo occidental dejó de lado el enfoque durante muchos años, la Unión Soviética continuó patrocinando la investigación sobre fagos terapéuticos en el instituto establecido por Eliava.

La terapia con fagos fue parte del sistema médico estándar durante la era soviética, según la salud del paciente y el tipo de infección, el médico determinaba si usar fagos, antibióticos o una combinación de ambos”. Así lo expresa la actual directora del Instituto Eliava, Mzia Kutateladze.

¡De vuelta!

Aunque en los años posteriores tras el colapso de la Unión Soviética el instituto tuvo que enfrentar serias dificultades, algunos investigadores recurrieron a mantener cultivos de fagos en sus hogares para preservarlos ante cualquier tipo de percance.

Luego, en los años posteriores, el instituto Eliava jugaría un papel clave en la reintroducción del alcance y el potencial de la terapia con fagos en el mundo.

Según Kutateladze, tuvo que pasar un largo período para que la gente se convenciera de que los fagos podían usarse con fines terapéuticos; ya que los tratamientos con antibióticos iban generando resistencias, esto respaldaría la necesidad de encontrar alternativas viables a los mismos, en este caso los bacteriófagos

A finales de 1990, el instituto tuvo que enfrentar un gran desafío cuando comenzó a exhibir su trabajo internacionalmente, puesto que aun no contaba con las suficientes credenciales que avalaran su trabajo.

Pero en 2001, poco después de una reunión en Montreal, este centro dio la bienvenida a su primer paciente extranjero: un canadiense con osteomielitis, una infección ósea bacteriana que no se puede curar con ningún tipo de antibióticos.

Y a pesar de todo pronóstico, este tipo de tratamiento resultó ser eficaz. Debido a la cobertura de las noticias consiguientes, el instituto cobró fama y empezó a recibir a pacientes de todo el mundo.

Según la OMS, la resistencia a los medicamentos antibióticos se ha ido presentando como una crisis de salud global y se estima que aproximadamente 30 millones de personas se verán afectadas para el 2050.

Regulaciones y contras

Aunque en la actualidad este tipo de tratamientos no se han aprobado en muchos países occidentales, la verdad es que durante la Unión Soviética millones de personas recibieron terapia con fagos, y el Instituto Eliava continúa recibiendo y tratando con éxito a cientos de pacientes internacionales cada año.

Sin embargo, han pasado más de dos décadas desde que los científicos occidentales reanudaron la investigación sobre la terapia con fagos; además realizaron los ensayos clínicos necesarios para estandarizar su uso como fármacos terapéuticos.

Puesto que los ensayos clínicos de bacteriófagos son pocos y distantes en Occidente, el Instituto Eliava inició la muestra de algunos de sus estudios referente a casos de pacientes, todo esto vía internet.

Kutaradez espera que este tipo de acciones impulsen a otros investigadores a enfocar su investigación en temas más críticos para la salud.

Actualmente, el instituto coopera con el grupo suizo Ferring Pharmaceuticals y la empresa estadounidense Intralytix, las cuales se encargan de estudiar y desarrollar bacteriófagos para el tratamiento de problemas en la reproducción femenina.

El instituto ha recibido financiamiento por parte de miembros de la Unión Europea, para investigar el uso potencial de bacteriófagos en el tratamiento del asma infantil y otras patologías respiratorias.

Al mismo tiempo, el Instituto Eliava sigue siendo una de las únicas clínicas del mundo donde se pueden recibir terapia con fagos.

 

Fuentes
Bacteriófagos, los virus que se “comen” a las enfermedades humanas (y por qué muchos países no aprueban su tratamiento): http://www.bbc.com
The viruses that prey on human diseases: http://www.bbc.com

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