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Buenas escuelas: ¿promueven las conductas académicas y sociales necesarias?

¿Qué elementos determinan que una escuela es “buena”? En muchos casos estas son las preguntas que se hacen las personas en cuanto a la educación y sus sistemas; en cierto aspecto, el puntaje cuantitativito hacia un centro educativo debe ir direccionado hacia la eficacia del aprendizaje y las relaciones que sus alumnos podrían desarrollar en un entorno social.

Cuando de educación se trata, los padres, representantes, y guías académicos siempre aspiran por un centro educativo de alto nivel; sin embargo, ¿cuáles son los elementos que permiten determinar que una escuela es “buena” ?, esta es una pregunta buena, por ello es importante hacer un análisis profundo de cada uno de estos lugares, y los valores que arrojan su puntaje.

Hace poco, un nuevo estudio demostró que el aumento de las relaciones y una actitud de aprendizaje positiva dentro de los centros educativos y aulas de clase tienen un mayor impacto en el éxito a largo plazo de los estudiantes, en cuanto al incremento de los puntajes de las pruebas y rendimiento académico.

Las pruebas como elementos de puntajes

Cuando a menudo se tratan los temas de los puntajes y las pruebas académicas, se tiende a plasmar dentro de un entorno monótono, casi rutinario; es por ello que el valor o resultados de las evaluaciones debe ser contundente para cuantificar la calidad educativa del centro.

A menudo se promocionan los puntajes de las pruebas como un método objetivo para medir el desempeño escolar. Aunque esto es cierto hasta, no contaron toda la historia.

Para los estudiantes de orígenes desfavorecidos o de minorías étnicas, las escuelas que enfatizan los aspectos sociales y emocionales del aprendizaje, tales como: la construcción de relaciones, la pertenencia y la determinación de los mismos, pueden mejorar los resultados a largo plazo; incluso arrojando resultados superiores a las escuelas que solo se enfocan en el aprendizaje.

Recientemente en un nuevo estudio publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica, el profesor de educación y política social en la Universidad Northwestern, C. Kirabo Jackson, junto a sus colegas y colaboradores encontraron que las escuelas que tienen un impacto significativo en el bienestar de los estudiantes pueden ayudarlos en diferentes escenarios

Comprendidas en diferentes formas o elementos evaluativos, como lo son las pruebas estandarizadas. Es posible que estas escuelas no tengan los puntajes más altos en las pruebas. Pero, es muy probable que motiven a los estudiantes a graduarse e ir a la universidad, especialmente aquellos que tienen menos probabilidades de hacerlo.

Es en este punto, es donde se vuelve de mucho interés el análisis de los centros educativos como entes motivadores y no necesariamente como lugares de buenas notas o calificaciones, ya que la motivación individual y personal puede generar miembros activos para la sociedad que aporten valor a su entorno a mediano y largo plazo.

Para el profesor Jackson, “los resultados de las pruebas no lo son todo. Las escuelas que promueven el desarrollo social y emocional en realidad tienen un gran impacto positivo en los niños“. “Y estos efectos son especialmente importantes para los grupos de estudiantes desfavorecidos que a menudo tienen un desempeño inferior en el sistema educativo”.

Observando mejor el panorama

En cuanto a este tipo de estudios, este se ha convertido en uno de los últimos, el cual examina el amplio impacto de los profesores y las escuelas en los estudiantes y su desenvolvimiento en el plano social.

En una investigación inicial, el profesor Jackson analizó el impacto de los maestros en las habilidades no cognitivas como la autorregulación y encontró que los educadores que mejoran estas habilidades obtuvieron los resultados a largo plazo por parte de los estudiantes.

No solo mejorando las calificaciones, sino también aumentando la asistencia y la graduación de la escuela secundaria en un tiempo determinado; señaló además que las habilidades que son críticas para el éxito futuro generalmente no se miden mediante pruebas.

Po lo cual, aunque a menudo se evalúa a los maestros y las escuelas por su capacidad para mejorar los puntajes de las pruebas de los estudiantes, se deben utilizar medidas más amplias que permitan tomar otras actitudes del cuerpo estudiantil.

En este estudio se analizaron más de 150,000 estudiantes de noveno grado en escuelas públicas de Chicago entre los años 2011 y 2017, tomando como elemento los puntajes de las pruebas y los registros administrativos.

Asimismo, se revisaron las respuestas a la encuesta anual completada por los estudiantes sobre el desarrollo social, emocional y el ambiente escolar. En esta, se cubrieron varios temas, donde se incluían las relaciones con los compañeros, el sentido de pertenencia de los estudiantes, cuánto aprendieron para la prueba y su interés en el tema de estudio.

Más tarde, los datos se combinan en un índice de tres partes, aquel que se encarga de contener los puntajes de las pruebas y otros resultados académicos, un índice de “bienestar social” y otro respecto a los “hábitos de trabajo”.

¿Es importante que las escuelas promuevan las habilidades no cognitivas?

La respuesta es sí, aunque en la mayoría de los casos, todos los estudiantes y representantes buscan la manera de formar parte de aquellas escuelas con los estándares académicos más altos; la verdad es que el estudio mencionado demuestra que estas podrían no estar ofreciendo lo que se necesita.

Es un hecho que todos los estudiantes pueden beneficiarse de escuelas con buen desempeño, son estas escuelas las que brindan una educación integral que impulsa las diferencias observadas por Jackson y sus colegas en el estudio.

Además, descubrieron que los aspectos no cognitivos del aprendizaje de la escuela (como las relaciones saludables y la mentalidad de crecimiento) eran más predictivos del éxito a largo plazo que de la influencia de la escuela en los resultados de las pruebas.

En este estudio se pudo determinar que en aquellas escuelas secundarias que pueden mejorar efectivamente las conexiones de los estudiantes y el sentido de pertenencia tienen el mayor impacto en los alumnos desfavorecidos, aumentando su tasa de graduación en 3,1 puntos porcentuales. Además, la tasa de graduación de los estudiantes más vulnerables en estas escuelas secundarias aumentó en 0,6 puntos porcentuales.

Si se toma como referencia a la mayoría de las personas que han tenido éxito en la vida, generalmente tienen cualidades verdaderamente positivas. Están muy bien informados, pero en la mayoría de los casos, parecen haberse adaptado bien a su entorno.

Suelen ser personas firmes y motivadas. Por lo tanto, hay muchas otras características que no se pueden medir con los puntajes de las pruebas, pero si observan a las personas exitosas, encontrarán que tienen estos rasgos en común con las escuelas que promueven las habilidades no cognitivas.

 

Fuentes
Una imagen más completa de lo que es una ‘buena’ escuela. http://www.edutopia.org

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