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Escritores de la libertad, Clase 123

Una inspiradora historia sobre transformación, voluntad, amor y entrega. En la que unos adolescentes con un futuro oscuro cambian sus vidas gracias a su profesora.

En pocas ocasiones uno puede conseguirse películas con tantos atributos como “Freedom writers diary”, conocida en español por el título: “Diarios de la calle”. Es una historia que salió al mercado en 2007 y presenta una cruda realidad, donde la intolerancia, la falta de motivación y el pensamiento de que las cosas no pueden cambiar, son los desafíos a vencer.

Una profesora lo cambiará todo, romperá los paradigmas, hará lo que hace un maestro con gran vocación, como hay muchos, y contra todo pronóstico, convertirá a la clase 123 en un ejemplo que sigue motivando e impulsando una manera exitosa de lograr grandes cambios en las personas a través de la educación. Ella y sus alumnos gestarán el gran cambio.

¿Cómo hacer para que un aula de clases lleno de alumnos de diferentes razas puedan tolerarse los unos a los otros? ¿Cómo una profesora en práctica enfrenta una realidad así? Por otro lado están los otros maestros que dan por perdidos a esos alumnos, que tienen los peores rendimientos, con marcas de heridas por armas, con problemas de drogas, abuso, con familias disfuncionales, sin casa, sin hogar ¿Funcionará un sistema de  educación como el actual para superar una carrera tan difícil?

La historia

Todo comenzó cuando Hilary Swank, quien hace el papel de Erin Gruwell (la profesora en la vida real) entró al Instituto Woodrow Wilson High School. Ella se había graduado en la universidad. Apenas tenía 23 años y era muy sensible a la situación de los más necesitados, tal vez porque su padre era un activista de los Derechos Humanos.

Le fue asignado el que era considerado el peor salón de clases. Era un grupo multirracial que vivía en constante conflicto. Por su apariencia, Hilary parecía otra estudiante, además nueva, el reto que parecía insuperable. Pero la joven cargada con toda la energía del mundo se empeñaba en ganarse a sus estudiantes, nadie excepto ella daban nada por ellos.

La inspiración

No había forma de que Hilary lograra captar su atención; pero un día una caricatura hecha por uno de los alumnos para burlarse de otro que era negro, fue manejado por la maestra muy hábilmente. Aprovechó la ocasión y comparó esa caricatura con lo que hacían los nazis a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, se sorprendió a notar que casi nadie sabía sobre eso.

En vez de hablar de la Odisea de Homero, comenzó a trabajar con “El diario de Ana Frank”

Era una historia que se relacionaba con el odio, el mismo que existía en la clase y en su sociedad. Como sabe, Ana fue detenida durante la II Guerra Mundial junto a su familia por ser judía, por ser diferente, su raza era odiada por los nazis. Ella escribió lo que vivía y pensaba mientras se ocultaba en la parte de atrás de lo que había sido un negocio de su padre. Él fue el único que sobrevivió y publicó lo que escribió en su diario. Ella quería ser escritora y periodista.

La verdad es que su historia encajaba perfectamente en la vida que ellos llevaban.

Hilary llevó a los estudiantes a ver La Lista de Schindler, invitó a sobrevivientes del holocausto para que le hablasen de sus experiencias a los estudiantes, les compró libros y todo lo sacaba de su bolsillo. Aunque parezca poco usual, muchos maestros y profesores hacen eso, a pesar de que son tan mal pagados.

Los jóvenes y la profesora se convirtieron en una familia, pocos entendían tal dedicación de Hilary, quien puso a su matrimonio en una situación difícil por su entrega total a sus alumnos. Los compañeros de trabajo, no podían concebir lo que estaba haciendo y no lo apoyaban, no estaban de acuerdo con su método, les parecía que se alejaba del sistema establecido, no era la educación en la que ellos creían.

Escribir para cambiar

La profesora había advertido que sus estudiantes tenían mucho que contar y los impulsó a escribir sus pensamientos y sus experiencias, así como lo hizo Ana Frank y la respuesta fue conmovedora, ya no era tarea para la escuela, era una herramienta para expresarse, para enfrentar lo que vivían, el objetivo no era olvidarlo, era hacer consciencia de la realidad, sin penas y sin lástima.

Hilary fue aún más allá y trabajó duro con sus alumnos para publicar lo que tenían que contar al mundo, los escritores de la libertad, un nombre que los mismos alumnos decidieron colocarle a la obra. Para ese momento eran famosos en el estado y en el país, en una ocasión fueron ovacionados de pie en el Congreso de los Estados Unidos.

“…Un verdadero héroe saltó de las página de un libro para darle a mi clase una visita especial. Su nombre es Miep Gies y ella es la señora que cuidó de Ana Frank. ¡No puedo creer que aquella mujer responsable de mantener a Ana Frank viva en el ático viniera a hablarnos en persona”, así cuenta uno de los alumnos de la  clase 123 en el libro Freedom Writers diary.

Los alumnos por los que nadie daba un centavo, se graduaron, muchos fueron los primeros en hacerlo en su familia y además pudieron estudiar en escuelas superiores gracias a la “Fundación de la Educación para la Tolerancia”.

Erin Gruwell, además de colaborar con la creación de la fundación, sigue trabajando y evangelizando a docentes de todo el país con su método para mejorar la educación.

Esta obra, con base en una historia real, fue dirigida por el guionista y director americano Richard LaGravenese, que también ha dirigido películas como El rey pescador, Los puentes de Madison, entre muchas otras y está basada en el libro The freedom witers diary de Erin Gruwell, la maestra que orquestó el gran cambio. Uno que no buscaba liberar a los alumnos de la vida que llevaban, más bien se trataba de que aprendieran a tolerar a los demás y a trabajar con otros que son diferentes.

 

Fuentes
En este escrito expreso algunas reflexiones sobre la película Feedom Writers, Diarios de la calle, dirigida por Richard LaGravenese y basada en la obra The freedom witers diary de la profesora Erin Gruwell.

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