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La controversial colaboración entre Aubrey Beardsley y Oscar Wilde

En aquellos tiempos en los que los valores de la Época Victoriana sumían a la sociedad inglesa en un exagerado puritanismo, el arte funcionaba como una extensión de la represión sexual dominante. Eso fue hasta que los polémicos dibujos de un joven llamado Aubrey Beardsley comenzaron a circular masivamente por todo el Reino Unido, desafiando al convencionalismo artístico de la época. Es por ello que su bizarro estilo resultó ser el indicado para ilustrar la obra teatral Salomé del igualmente transgresor Oscar Wilde, una cuestión que luego mancharía aún más la reputación del artista inglés.

Dueño de un talento tan singular como provocador, el dibujante y pintor británico Aubrey Beardsley dejó su indeleble marca en la historia del gestante movimiento Art Nouveau europeo de finales del siglo XIX.

Habiéndose originado en su país natal durante la década de 1860, este nuevo estilo artístico apuntaba a modernizar las formas tradicionales a través de diseños orgánicos y libres, los cuales utilizaban un acotado número de colores. Esto puede apreciarse claramente en la mayoría de los trabajos de Beardsley, quien elegía el color negro como principal tonalidad para darle vida a sus creaciones.

Nacido en la ciudad costera de Brighton en 1872, su juventud se destacó por una inclinación hacia la música y la lectura, a las cuales eventualmente acompañó por un gusto por el dibujo. Pero, a pesar de los incipientes intereses culturales del joven Beardsley, su salud comenzó a deteriorase poco a poco como consecuencia de una tuberculosis que le fue diagnosticada a los tan sólo siete años de edad.

Muchos argumentan que su tendencia por asumir grandes riesgos –tanto en su vida personal como artística- se debía justamente a cómo esta grave enfermedad le recordaba la frágil y efímera realidad de su propia vida. Sin embargo, lejos de condicionar su existencia, este reconocimiento de su mortalidad lo enfocó en su pasión más grande: el dibujo.

Tras presenciar varias colecciones de arte prerrafaelista en Londres, decidió visitar el hogar de Edward Burne-Jones, uno de los líderes del movimiento Esteticista británico. Tras conseguir que el talentoso pintor revise sus dibujos, Beardsley obtuvo sólo elogios por parte de su anfitrión, quien le aseguró al joven que debería dedicarse completamente a desarrollar sus dotes artísticos.

Luego de tomar clases en la prestigiosa Westminster School of Art, Beardsley aceptó el ofrecimiento del editor J.M. Dent para ilustrar sus libros Le Morte d’Arthur y Bon Mots. Sus elegantes trazados monocromáticos se conjugaban perfectamente con ambos textos, otorgándole a Beardsley no sólo su primera colaboración con un trabajo literario, sino –con tan sólo 20 años de edad- la fama en toda Inglaterra.

Quizás como una manera de ahorrar tinta, los editores de la época utilizaban la impresión con bloques grabados, una técnica que se ajustaba a la perfección al estilo de Beardsley. Éste comenzó a influenciarse de un viaje que realizó en 1882 a Paris, en donde fue cautivado por las imágenes de burlesques que caracterizaban parte de la obra del pintor libertino Henri de Toulouse-Lautrec.

Añadiéndoles a las mujeres –principales protagonistas de sus dibujos- una impronta marcadamente japonesa, los trabajos de Beardsley terminaron por desarrollar su estilo característico. Y, a pesar gozar de cierta fama, fue un artículo publicado en la revista artística londinense The Studio lo que dio comienzo al llamado “Boom Beardsley”. Más importante aún, en aquella nota se incluyó un dibujo suyo de la obra teatral Salomé, cuyo autor no era otro que el genial escritor irlandés Oscar Wilde.

Ni bien Wilde vio la ilustración “Besé tus labios, Jokanaan” –título original en francés: J’ai baisé ta bouche, Iokanaan-, el autor supo de inmediato que Beardsley era el artista indicado para acompañar visualmente el libro de su breve obra de teatro Salomé. En este dibujo, se muestra a la protagonista principal levitando en el aire mientras sostiene la cabeza decapitada de Juan El Bautista, cuya sangre gotea en el piso, dándole vida a una flor de lirio.

Publicada por primera vez en francés en el año 1983, Salomé es una adaptación extremadamente libre de la historia bíblica que describe cómo la hija de Herodes ordena la ejecución de Juan El Bautista, para luego conseguir que le entreguen su cabeza cercenada en una bandeja de plata.

Wilde, cuyo estilo de vida desprejuiciado y amoral –según los cánones establecidos de aquella época- ya era objeto de críticas por la sociedad inglesa, no pudo representar esta obra teatral en su suelo natal sino hasta el año 1931. Ésta, así como el libro ilustrado por Beardsley, eran considerados blasfemos debido a la “extrema naturaleza” con la cual se mostraban a sus protagonistas bíblicos.

Salomé resultó ser el trabajo artístico más reconocido de Beardsley, debido no sólo a la polémica generada al ser publicado el libro, sino también por los eventos que le sucedieron. En mayo de 1895, Oscar Wilde fue arrestado y enviado a prisión por el cargo de sodomía, una cuestión que afectó indirectamente al artista británico. A pesar de no tener nada que ver con este incidente, Beardsley fue víctima de una lamentable casualidad que promovió la inmediata condena social hacia su persona.

Durante su arresto, Wilde tenía en su poder un libro semi-erótico de tapa amarilla, el cual fue erróneamente interpretado como un ejemplar de The Yellow Book, una controversial publicación avant-garde cuya dirección artística estaba a cargo de Beardsley. A pesar de haberse tratado de tan sólo un error y de que el dibujante británico no compartía el mismo estilo de vida de su antiguo colaborador, esta conexión hacia su persona bastó para provocar su despido de la redacción de The Yellow Book.

Lo cierto es que, tan sólo un año después, Beardsley formó parte del staff de The Savoy, otra polémica revista la cual era editada por Leonard Smithers, un reconocido pornógrafo que a la vez mantenía una cercana amistad con Wilde. Considerada como “un manifiesto de protesta contra el materialismo Victoriano”, en esta publicación Beardsley acompañaba algunos de los “blasfemos” escritos con su típica imaginería: cortesanas desnudas, demonios, mujeres tomadas de la mano, sensuales adaptaciones bíblicas, etc.

Lamentablemente, durante la fiesta de inauguración de esta revista, Beardsley sufrió un ataque hemorrágico derivado de su tuberculosis, el primero de muchos. A pesar de ello, y aunque su salud empeoraba poco a poco, el dibujante continuó trabajando en diferentes proyectos, transmitiendo en la mayoría de ellos su particular visión cargada de temáticas sexuales y grotescas.

El final de su carrera llegó en el año 1896 cuando sufrió una violenta hemorragia mientras paseaba en la localidad inglesa de Bounemouth junto a su madre. Mudándose a la Riviera Francesa en lo que serían sus últimos días con vida, el artista se convirtió al catolicismo y les pidió a sus colaboradores que destruyan toda obra suya que resulte blasfema para su nueva religión.

Luego de su muerte a principios de 1898, su colaborador y uno de sus entusiastas más grandes, Oscar Wilde, le escribió una carta a Leonard Smithers que decía: “Había grandes posibilidades en la caverna de su alma, y hay algo macabro y trágico en el hecho de que alguien que agregó otro terror a la vida, debiera haber muerto a la edad de una flor”.

En sus cortos 7 años de carrera como dibujante, Aubrey Beardsley se consolidó como uno de los artistas más talentosos y polémicos de su época. Su legado fue recientemente celebrado en el año 2020 con una exposición de sus trabajos en la prestigiosa Tate Gallery de Londres.

 

Fuentes
Atanassova, E. (13 de Noviembre de 2019). The World Wasn’t Ready for Oscar Wilde’s Fearless Illustrator. Messy Nessy Chic. Obtenido de https://www.messynessychic.com/
Kosik, C. (Junio de 2018). Aubrey Beardsley Biography. Illustration History. Obtenido de https://www.illustrationhistory.org/

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