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¿La lucha es contra los símbolos o contra el racismo?

Las estatuas son símbolos que representan valores; pero ¿Qué pasa cuando los valores que representan son contrarios a los que comparten las nuevas sociedades? El elemento histórico no será suficiente para mantenerlas en pie.

La lucha racial ha impulsado desde 2015 un activismo antirracista que parecía estar como un volcán dormido. Lo que representa la opresión, el racismo y la inequidad está siendo derribado ¿Es puro vandalismo? ¿Es un reclamo y una forma genuina de dejar de glorificar a personas que no lo merecen? Los activistas en contra del odio racial van tras el poder de los símbolos, saben que derribarlos forma parte de la batalla por la equidad.

El debate sobre si símbolos como las estatuas o banderas en lugares públicos, en universidades y recintos militares, deben ser aquellos que enaltezcan los valores que como sociedad nos representan, está en pleno apogeo.

Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, otros lugares de Europa, Asia y también de Latinoamérica, experimentan una sacudida social en relación a los símbolos que están esparcidos por carreteras, plazas y demás lugares públicos. Estatuas, destruidas, quemadas y lanzadas a lagos son una nueva forma de protesta ¿Qué está pasando? ¿Es algo coyuntural?

El 17 de junio de 2015 un hecho dantesco conmocionó a Estados Unidos, 9 personas negras fueron asesinadas a tiros en una iglesia de Charleston, en Carolina del Sur por un joven supremacista blanco. Ese hecho encendió de nuevo una lucha más activa en favor de los derechos de los negros en ese país.

Este es uno de los territorios en los que aun hondea la bandera confederada, un símbolo que es considerado por muchos en Estados Unidos como una representación de la lucha contra la eliminación de la esclavitud, es la bandera de la llamada supremacía blanca.

En aquella oportunidad, el presidente Barack Obama, expresó a través de su portavoz, que  consideraba que esa bandera debería estar en museos y no en lugares públicos ¿Qué cree Ud.? ¿Puede exigírsele a los ciudadanos que no coloquen una bandera confederada en una ventana de su casa? ¿Por qué los americanos pueden, si quieren, colocar en la ventana de su casa una bandera de cualquier país y no deberían poder colocar una bandera confederada? ¿Qué pasa si colocan una bandera con la esvástica nazi?

Es un tema complejo; pero básicamente se trata de lo que significan esos símbolos para las personas. Por ejemplo, antes de los alemanes y el desarrollo de su ideología nazi, la esvástica era considerada muy apreciada, era un símbolo originario de India, reconocido en el mundo y muy usado porque se asociaba con riqueza, fortuna y bienestar ¿Pero si Ud. ve a alguien con una bandera con la esvástica pensaría que es un amuleto de buena fortuna? Probablemente no ¿Verdad?

Después de 150 años la bandera confederada que representaba al bando perdedor en la guerra, los del Sur, era usada con otros fines, la habían convertido en un símbolo de los supremacistas blancos. Las discusiones sobre su inadecuado uso como símbolo, se hicieron más fuertes, hasta que en mayo de 2020 la brutal muerte del afroamericano George Floyd, en manos de policías blancos lo cambió todo.

Activistas de todo el mundo, encabezados por el movimiento Black Live Matter (BLM), comenzaron a tomar las calles, la protesta se dio en muchas ciudades fuera de América y en respuesta a la represión, empezó un ataque de los protestantes a los símbolos que representaban la discriminación racial.

Las esculturas en lugares públicos, de personajes que fueron racistas comenzaron a ser derribadas y destruidas. En Alabama, después de estar en el mismo lugar durante 115 años el Monumento a los Soldados y Marineros de la Confederación en Linn Park fue retirado con una grúa por la propia autoridad local.

Es obvio que la intención era dar una respuesta a las peticiones de los manifestantes en contra del racismo ¿De quienes deben las estatuas que se coloquen en la vía pública? ¿Quién o quiénes son los que deben decidir sobre que estatua colocar?

Tal vez de los ataques más destacados fue el que se hizo a las estatuas de George Washington y Thomas Jefferson, quienes como sabe, fueron los padres fundadores de Estados Unidos. Ellos también tuvieron esclavos y fueron los que hicieron realidad el país que se tiene hoy. Son parte de la historia ¿Al derribar esas estatuas cambiaría lo que sucedió? ¿No debería haber estatuas en las vías públicas de quienes construyeron el país?

También en Estados Unidos; pero esta vez en Richmond Virginia, quienes manifestaban echaron abajo una estatua de Cristóbal Colón y luego la incendiaron. En el sitio quedó un mensaje que decía: “Colón representa el genocidio”.

En Reino Unido se había creado en 2016 la web “Topple the Racists” en ella se llamaba a eliminar unas 60 estatuas  de racistas. La muerte de Floyd exacerbó los ánimos.

Latinoamérica no fue la excepción en materia de derribos de símbolos contrarios a los valores actuales de la sociedad. En Colombia estatuas de Colón, glorificado como el descubridor de América, también fueron atacadas por acusaciones de genocidio, en Venezuela, ya se habían eliminado progresivamente monumentos bajo el mismo fundamento. Hay mucho de política en todo esto y también de manejo mediático.

La escritora Argentina Daniela Pasik comentó sobre la situación: “la estatua que erige homenaje a un racista cae por su propio peso” una sentencia muy clara de su posición.

La voz de un historiador americano

El estadounidense experto en la Guerra Civil y estudios afroamericanos David Blight, ha dicho que la historia no es purificable, no se puede cambiar, lo que sucedió está hecho. Además es contrario a la idea de preservar los monumentos confederados.

Considera que los ciudadanos tienen derecho a opinar sobre cómo quieren su paisaje público. Eso suena bastante lógico en una democracia, las estatuas que forman parte de ese paisaje deberían estar en consonancia con los valores que predican sus pobladores ¿Qué gobierno, Estatal o local, como las alcaldías o municipalidades, preguntan a sus ciudadanos sobre qué estatuas deben colocar en sus paisajes públicos?

Por lo general lo que sucede es que un grupo minoritario de asesores y políticos deciden qué es lo más conveniente para los Estados y municipalidades ¿No fueron electos para eso? ¿Cómo funcionan las cosas?

Se coloca la obra o la estatua y si nadie se queja, allí se queda. Si hay manifestaciones ciudadanas que suben en intensidad y logran visibilizarse a través de los medios de comunicación, entonces se retira.

¿Qué debe ser removido y qué se quedar? Un acto democrático podría ser la respuesta. Porque ¿Cuántas personas que hacen vida en una municipalidad o Estado estuvieron de acuerdo con el derribo de las estatuas antirracistas en espacios públicos? Si la mayoría lo está, eso debería ser lo que prevalezca y debería ser respetado ¿No le parece? ¿Y si la mayoría dice que no está de acuerdo con las estatuas derribadas? ¿Qué harían los gobiernos, las volverían a colocar? ¿Qué cree Ud.?

Es incuestionable que las razones de las protestas son totalmente válidas; pero ¿Derribar las estatuas a la fuerza, ha sido la forma correcta de hacer las cosas? Tal vez algunos piensen que hacer lo correcto no siempre es lo correcto, como se suele escuchar. Considero que todo dependerá de a quién se le hace la pregunta ¿No lo cree Ud. así?

 

En este escrito expreso algunas reflexiones sobre los hechos violentos en los que se han derribado estatuas de personas que fueron racistas.
Inspirado en la lectura del artículo Physical symbols of white supremacy’ are coming down. What changed? Publicado por nationalgeographic.com
Fuentes consultadas: nationalgeographic.com, france24.com, BBC y The New York Times.

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