Written by destacados, reflexiones

¿Se puede dar lo que no se tiene?

Todo está, se tiene a disposición, y aunque no se puede poseer, se puede dar para aliviar del sufrimiento a otros a quienes aprecie. Debe apreciarlos a todos.

Cuando un amigo está enfermo de muerte ¿Se siente compasión por él? ¿Es el miedo y la ansiedad de perderlo lo que hace ser compasivo? ¿Es en realidad compasión por el otro porque se aprecia, o por uno mismo porque no lo tendrá más a su lado?

Eso más que compasión es egoísmo y es algo en lo que hay que trabajar muy duro, hay que meditar mucho. La compasión implica liberar del sufrimiento a otros porque se les aprecia y es algo a lo que se llega después de aprender a dar y recibir cosas materiales o emocionales, el dana ¿Se puede dar lo que no se tiene?

Se da ayuda para liberar a otro del sufrimiento. Dar comida al que se encuentra hambriento, cobijo al desabrigado, alieno al deprimido, una sonrisa al que le embarga la amargura.

El sufrimiento tiene muchas caras y no siempre están en el cuerpo de un indigente, o de un enfermo; pero ¿Cómo se puede dar si el budismo nos dice que no somos dueños de nada?

Somos piezas de un gran flujo

El dana es una virtud budista fundamental que requiere de un cambio en la comprensión de las cosas. Nadie es dueño de nada, nuestra forma humana usa lo que está; pero nunca es propietario de ello. Todo, forma parte de un flujo natural y por eso cuando se tiene claro que nada nos pertenece, entonces uno se da cuenta de que es imposible recibir, tampoco poseer y tampoco dar.

Se puede compartir todo porque la riqueza no tiene límites, es inagotable. El compartir, el ser generoso y ser compasivo nutre ese flujo al que se pertenece, y cuando se hace, el individuo se enriquece, es un regalo para sí mismo, no hay egoísmo y es el mejor regalo de todos, así lo experimentó el perfecto.

Como sabe, Shakyamuni encontró en el camino las cosas que saboteaban su iluminación, y allí estaban la codicia, el egocentrismo, el deseo, el apego a las cosas, a las personas, a las emociones, todas nublan la mente de los que siempre buscan liberarse ¿Cómo desprenderse de eso en una sociedad como la nuestra?

No hay que ser Buda para reconocer que esos sentimientos y emociones nos hacen la vida menos placentera. Cultivar el dana mucho ayuda a mejorar y a controlar los miedos que oscurecen nuestro camino.

El maestro budista y escritor, Andrew Olendzki dice sobre la sabiduría de dar: “El acto de dar purifica la intención, la cualidad mental con la que se emprende cualquier acción. Por un breve momento, se levanta el ensimismamiento del donante, se abandona el apego al regalo y se desarrolla la bondad hacia el destinatario”. Se refiere a dar desde la perspectiva budista, no en el sentido limitado que conocemos en la cultura occidental.

No es fácil dejar ir lo que deseamos, en lo que creemos, dejar a un lado nuestros hábitos. Hace falta disciplina, hacer, hacer y hacer, esa es la manera. Cuando se da se ejercita el desprendimiento y eso alimenta a quien otorga, aunque el dar se hace para aliviar el sufrimiento, el recibir es algo que está en el mismo concepto, el dana.  

No somos monjes, muchos no buscamos la iluminación, el no ser; pero estas enseñanzas pueden conducirnos por un camino de mejor entendimiento de la humanidad, uno que es más puro y sencillo, uno que nos puede hacer el viaje más llevadero, con mayor bienestar.

La pandemia nos ilustra muy bien sobre lo que nos es dado por la sabiduría budista en el dana. Hemos aprendido que  cuidar de nosotros mismos permite cuidar a los demás. Si se siente aprecio por cualquier amigo, familiar o conocido, es algo que es de esperar, entonces uno se cuida de no contagiarse de Covid para no infectar a otros; pero la verdadera esencia de dar es sentir aprecio por todos, no solo por los que conocemos. Necesario es entender que cada vez que da, recibe.

El dar y recibir debe hacerse con atención plena

Comenzar a enfocarse es el primer paso, el más difícil y… ¿Qué comienzo no lo es? El mindfulness es una práctica ahora muy en boga en occidente, y además muy efectiva para enfocarse. Consiste en dedicar la atención a lo que se vive en el momento, el aquí y el ahora; pero para hacerlo bien no se deben hacer juicios sobre ese momento, solo hay que observar, prestar atención plenamente. Significa que hay que disfrutar el aroma, la brisa, los colores, el sonido, la experiencia total del presente, sin cuestionarla ¿Cuántos hacemos eso? ¿Para qué sirve?

Lograr la atención plena requiere de mucha práctica ¿En qué momento del día, de mes o del año dedica su atención de la manera descrita? En una sociedad como en la que vivimos seguramente pocas o tal vez ninguna ¿Verdad?

Siempre hay un pensamiento sobre trabajo, una idea de negocio, una preocupación por un ser querido, por el dinero, por un examen, por una enamorada y si no, está pensando en el pasado o dedica su tiempo a pensar en el futuro, la lista de cosas que le impiden prestar atención al presente no tiene fin.

No hace falta una sesión de meditación con un maestro para hacer eso, no hay que internarse en un monasterio, ni emprender el camino de buda. Solo hay que hacerlo en uno o varios momentos del día, donde le provoque y si es una persona muy ocupada, puedo decir que el tiempo que le dedique a la atención plena lo beneficiará, el tiempo invertido, que tanto le cuesta, le ofrecerá un retorno muy sustancioso.

Cada acción de darse un poco del tiempo de su vida para que disfrute el momento presente íntegramente le ayudará a disminuir su estrés, a respirar mejor, a tener menos ansiedad y depresión, a pensar con más claridad ¿Y si ese tiempo se lo da a otro para aliviarle un pesar y lo hace de manera plena? Sin darse cuenta, al dar, se estará dando Ud. mismo. Pero si ni Ud. mismo no tiene tiempo para darse ¿Cómo tendrá tiempo para otros? ¿Le da tiempo al odio, al egoísmo, a la empresa, a una idea y para Ud., cuánto tiempo hay? Cuántas cosas se pierden por no dar Verdad?

Si el acto de dar le incomoda, debe aprender a hacerlo por su bienestar. El pensamiento budista puede ayudarle a entender mejor el significado de dar desde esa perspectiva ¿Cuántas veces da tiempo a quien aprecia; pero solo está pensando en la próxima reunión que tendrá en el trabajo? ¿Cuántas veces da porque siente que es una obligación? ¿Cuántas veces da de mala gana?

Como buda, cada quien camina por su sendero en busca de su propio destino y es dueño de tomar sus propias decisiones. Él aprendió que no se da sin recibir.

Que tenga Ud. mejores días.

 

En este escrito expreso algunas reflexiones sobre el significado de dar desde la visión budista.
Fuentes: tricycle.org y kadampa.org.

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