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Ética y control cerebral

Estamos más cerca de conectar a nuestro cerebro con objetos y máquinas para poder controlarlos sin mover un dedo. Una nueva realidad ha comenzado.

El cerebro es un órgano que cambia con cada cosa que hacemos, es una verdadera máquina que aprende incesantemente y  la tecnología actual le brinda la posibilidad de elevar a su máxima potencia sus capacidades.

El nuevo uso del cerebro podría modificar el propio cuerpo humano, las reacciones químicas y las emociones. Dispositivos tecnológicos usados como enlaces entre humanos y máquinas u objetos, podrían cambiar la realidad, todos y todo podría estar conectado en un mega sistema ¿A dónde nos llevaría un mundo así? ¿Puede Ud. imaginarlo? Ética y control cerebral ¿Pueden ser compatibles?

Laura Sanders es una escritora especialista en neurociencia con PhD. en biología molecular. Publicó un muy interesante artículo en el medio de periodismo independiente Science News sobre las implicaciones de los nuevos descubrimientos en materia de neurociencia que están vinculados a la coexistencia entre tecnología que puede leer y modificar la actividad del cerebro y la privacidad.

El escrito es muy atractivo porque se pasea por la opinión científica, la opinión de quienes le leen y la no menos importante visión de expertos en ética.

Así descubre la fascinación científica sobre los aportes que el desarrollo de tecnologías como estas puede traer a la salud de las personas, ¿Cómo les cambiará la vida a quienes posean discapacidades físicas que podrían muy pronto usar prótesis de brazos, manos o pies y manejarlas con sus impulsos cerebrales, tal y como lo hace un humano naturalmente con sus extremidades?

¿Cómo podrían las personas conectarse con sus gadgets, con sus ordenadores y ni siquiera tener que hablarles para buscar algo en la web? ¿Imagine pensar en escribir y que su ordenador ejecute la acción? Suena fantástico ¿Verdad?

Igual de fantástico debió haber sido para alguien que vivió hace 100 años pensar que 500 personas pudieran volar en un avión ¿No le parece? Sin embargo, eso hoy es una realidad, nadie piensa en eso como algo extraordinario, sino más bien ordinario.

Hoy una persona con el cuerpo paralizado totalmente, sin posibilidades de hablar, puede responder a una pregunta con un dispositivo tecnológico conectado a su cerebro y su respuesta puede leerse en la pantalla de un ordenador ¿Lo sabía? Supongo que sí.

De lo más publicitado conocemos el Neuralink de Elon Musk, quien como sabe, es el fundador Tesla, además de SpaceX y trabaja en el enlace entre computadoras y el cerebro humano. Es bueno saber que no es el único que está investigando y haciendo grandes avances al respecto. Por lo pronto Musk busca que un auto Tesla pueda ser controlado por el cerebro de un humano que esté conectado a su computadora, sin necesidad de usar cables ¿Imagina algo así?

Lograr hacerlo, y cada vez está más cerca, desencadenaría un uso de esta tecnología en múltiples campos. La vida ya no sería igual y el salto de la humanidad alcanzaría una dimensión que no podemos siquiera imaginar.

Pero… para hacerlo se debe estar conectado y sabe Ud. lo que eso significa. Tal vez la información que sale de su cerebro podría ser usada por quién sabe quien y para qué. Eso se percibe muy aterrador, y en esa línea van las reacciones de los lectores en relación al tema.

Con tantos usuarios de las redes incómodos, por no decir más,  porque sus datos estén siendo vendidos por grandes tecnológicas a empresas y personas que usan estos para aumentar su poder de influencia ¿Podrían las empresas, gobiernos, o peor aún hackers con intenciones oscuras, usar esa información extraída de los cerebros de la gente? ¿Usarían ese poder para controlar los pensamientos? ¿Quién podría impedirlo?

“Mi cerebro es el único lugar que sé que es verdaderamente mío”, dijo uno de los lectores consultados, obviamente hacía mención a la percepción de invasión que representa conocer los pensamientos de alguien, lo más íntimo de la persona, sus secretos, eso es tan importante como la vida misma.

En el  artículo de Sanders, también puede apreciarse que al público lo que más le preocupa es la privacidad y esta posición pudiera estar influenciada en gran medida por famosos libros y películas sobre ciencia ficción en los cuales un grupo reducido controla a toda la población del planeta gracias al control cerebral.

Algunos expertos en neurociencia, como Timothy Brown, aseguran que la tecnología hoy está, por mucho, lejos de un escenario de control de masas a través del control cerebral; pero ¿Podría suceder en el futuro cuando la tecnología haya evolucionado lo suficiente? ¿Puede asegurarse que la fantasía de hoy no se convierta en la realidad del mañana? Solo de pensarlo da calosfríos ¿Verdad?

La frontera entre lo que es ético y lo que no lo es, es uno de los aspectos que marcará la velocidad y el camino que tome la tecnología desarrollada hasta ahora. Las creencias, la moral, son aspectos que controlan la sociedad y  probablemente controlarán lo que está por venir ¿Qué es lo bueno de estos descubrimientos y qué es considerado malo para la humanidad? Las interfaces entre cerebro humano y máquinas ya son un hecho.

Pero ¿Cuál será el uso que se les dará? ¿Cuáles serán las limitaciones? ¿Quiénes y bajo qué condiciones podrán acceder a la información del cerebro de una o varias personas, con qué fines? ¿Surgirán nuevas regulaciones para controlar la nueva tecnología?

El bioético Marcello Ienca de  la ETH Zurich, pionera en el ramo de las investigaciones, con sede en Suiza, comenta que la sola posibilidad de pensar en un tipo de tecnología que logre influir a las personas para que lleven a cabo una acción implica enormes riesgos.

Por ahora, los expertos en marketing, usan big data sobre el comportamiento, gustos y tendencias de las personas, aplican logaritmos y obtienen información que les permite influenciar a esas personas para que hagan lo que a ellos les es conveniente, que compren, que voten por determinado candidato, que apoyen alguna ley, etc.

Imaginar una tecnología que les dé a esos expertos acceso directo al pensamiento de las personas, significaría dejarlas a merced de quienes poseen esa tecnología y eso está lejos de los preceptos éticos actuales; pero las cosas cambian.

¿Y si pudiera entrar al cerebro de un asesino, o un violador, o al de un político corrupto y convertirlo en un individuo de bien? Eso es muy tentador ¿Verdad? Como el dinero o el poder, una tecnología que pueda tomar los pensamientos del cerebro no es en esencia mala ni buena, es el uso que se le dé lo que determina su valor ¿Lo cree Ud. también así?

¿Será la ética la que detendrá el desarrollo de la tecnología que permita acceder a la información directa en los cerebros de las personas? ¿Ud. qué piensa? ¿Estaría de acuerdo con el desarrollo de esta tecnología o cree que es mejor que primero se regule hasta dónde se puede llegar?

 

En este escrito expreso mis reflexiones sobre la tecnología que permite acceder al cerebro y a los pensamientos de las personas.
Inspirado en el artículo de Laura Sanders publicado en sciencenews.org y que lleva por título ¿Puede la privacidad coexistir con la tecnología que lee y cambia la actividad cerebral?
Fuentes: sciencenews.org, Tesla.com y BBC News.

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