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CRISPR/Cas9, ¿el futuro de la (discriminación) genética?

Los avances de la manipulación genética están causando –tanto en la comunidad científica como en la población general- entusiasmo y preocupación, por partes iguales. La posibilidad que ofrece la tecnología CRISPR/Cas9 de editar la estructura del genoma humano como si fuera un documento de Word, posee implicancias éticas que todavía son muy difíciles de proyectar completamente. Sandy Sufian, profesora adjunta de Humanidades Médicas e Historia en la Universidad de Illinois, considera que la manipulación genética se asemeja demasiado a ciertas oscuras prácticas eugénicas de nuestro pasado.

Desde aquellos tiempos en que los Espartanos arrojaban niños deformes al abismo hasta los proyectos de eugenesia de la Alemania Nazi, a lo largo de la historia siempre han existido sociedades interesadas por perfeccionar a nuestra especie. La falta de progreso de estos intentos se generó a partir de la completa falta de ética con la que estas burdas prácticas se llevaban a cabo.

Pero la manipulación genética moderna aborda a esta cuestión desde la perspectiva científica, utilizando medios que no sólo son más efectivos, sino que poseen metas mucho más diferentes. Al menos esa es la visión que tienen las creadoras de CRISPR/Cas9, una revolucionaria tecnología que posibilita la edición genética con fines terapéuticos.

Desarrollado por las bioquímicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna –la primera de nacionalidad francesa y, la segunda, estadounidense- CRISPR/Cas9 les valió a estas científicas nada menos que el Premio Nobel de Química del año 2020. A través del uso de estas “tijeras genéticas”, se abre la posibilidad de crear terapias más eficientes para tratar diferentes tipos de cáncer y otras enfermedades, como así también crear cultivos resistentes a hongos, plagas y sequías.

Sin embargo, existen algunos académicos que se resisten a ver a esta herramienta como la fuente creadora de sociedades más eficientes y compuestas únicamente por personas libres de enfermedad alguna. Así lo cree la profesora de Humanidades de la Universidad de Illinois, Sandy Sufian, quien opina que CRISPR/Cas9 reducirá la diversidad humana, al mismo tiempo que ocasionará una nociva división social.

CRISPR/Cas9 tiene la revolucionaria capacidad de cortar cadenas de ADN para luego editarlas a través de tres procesos diferentes: interrupción, borrado y corrección. Luego, los científicos pueden comenzar a trabajar en una terapia celular que se encarga de atacar enfermedades genéticas específicas, tanto en una modalidad ex vivo (fuera del cuerpo) como in vivo (dentro del mismo).

A pesar de que en el sitio web oficial de CRISPR/Cas9 se aclara que esta tecnología no será utilizada para modificar la línea germinal de un paciente –es decir, la población de células que se transmite a su descendencia-, tanto la profesora Sufian como algunos científicos mantienen una postura escéptica en este sentido.

Esta preocupación en cuanto a las implicancias éticas de esta tecnología no es nada nueva. Nacida casualmente en 2011 mientras la Dra. Charpentier estudiaba la bacteria Streptococcus pyogenes, su innovadora técnica de manipulación comenzó a generar cierto recelo en cuanto a los posibles usos que se le dé en el futuro a este descubrimiento.

Al igual que ciertos expertos de la comunidad científica internacional, Sufian no niega que la asombrosa precisión con la que CRISPR/Cas9 puede modificar el acervo génico posee un enorme poder benéfico. Sin embargo, la académica tampoco le resta importancia al hecho de que la eliminación de enfermedades conlleve la posibilidad de que la sociedad perciba a las personas que poseen diferencias genéticas como inferiores.

Este es un riesgo que inclusive la co-creadora de CRIPSR/Casp9, la Dra. Doudna, reconoció que no debe tomarse a la ligera. En una entrevista que la profesional le otorgó al diario The New York Times en octubre de 2020, ella abiertamente le advirtió a la comunidad científica del “gran riesgo” que posee esta tecnología en cuanto a la edición de embriones.

Pocos podrían argumentar que la implementación de cualquier técnica que apunte a erradicar el sufrimiento de personas gravemente enfermas deba ser descartada. El problema que presenta específicamente CRISPR/Casp9 es que esta tecnología eventualmente se transforme en un medio para crear a personas genéticamente superiores. Esto abre la posibilidad de que aquellos individuos que -por diversas cuestiones- no logren acceder a este tratamiento, puedan sufrir todo tipo de discriminaciones.

Las repeticiones palindrómicas cortas, agrupadas y regularmente interespaciadas (en español, el significado de las palabras que componen a la sigla inglesa CRISPR) son fragmentos de ADN que utilizan las bacterias para defenderse de virus invasores. Una vez que reaparece éste último, la bacteria libera una proteína llamada Cas9, la cual corta el ADN, dividiendo el código genético de su invasor.

CRISPR/Cas9 puede editar estos códigos de tres maneras diferentes:

  • Interrupción: Luego de realizar un corte, se añaden o borran los pares bases, interrumpiéndose así la secuencia original de ADN y causando una inactivación genética.
  • Borrado: Un par de guías de ARN se adhieren en dos sitios diferentes de un fragmento de ADN, los cuales proceden a borrar la secuencia interviniente.
  • Corrección o insertado: Se añade una plantilla de ADN la cual, junto con el proceso CRIPR/Cas9, le permite a una célula a corregir un gen o inclusive insertar uno nuevo.

CRISPR/Cas9 es considerado como toda una revolución científica debido a que tiene la capacidad de reparar los defectos genéticos de las más de 10 mil enfermedades monogénicas –es decir, hereditarias- que son causadas por mutaciones en genes individuales. Entre estas graves afecciones se encuentran la fibrosis quística, la cistinosis y el síndrome de Usher.

Una de las mayores preocupaciones de la profesora Sufian es que CRIPSR/Cas9 traslade el concepto de genes anormales a las personas que los poseen. Y, si bien la académica reconoce el gran valor de cualquier avance científico que logre disminuir o erradicar el sufrimiento de las personas enfermas, también asegura que no todo debe ser blanco o negro.

El billón de personas a nivel global que son consideradas como discapacitadas han aprendido a sobrellevar sus enfermedades a través del apoyo de sus familiares, así como del resto de la sociedad. Sin embargo, y a pesar de las leyes que intentan evitar que estas personas sean discriminadas en los espacios laborales y académicos, esta es una situación que lamentablemente es bien real.

Si bien afortunadamente estamos lejos de aquellas épocas en que las diferencias genéticas eran tratadas a través de brutales métodos de corrección –léase eliminación del individuo-, la manipulación de genes propone una solución tan considerable como el debate ético que la acompaña. Quizás la discusión no sea si se debe demonizar completamente a determinada tecnología, sino buscar los medios para que ésta se utilice de manera ética, acompañándola de las reglamentaciones y los procesos de educación social que corresponden.

 

Fuentes
Sandy Sufian, R. G.-T. (16 de Febrero de 2021). The Dark Side of CRISPR. Scientific American. Obtenido de https://www.scientificamerican.com/
Press release: The Nobel Prize in Chemistry 2020. (7 de Octubre de 2020). The Nobel Prize. Obtenido de https://www.nobelprize.org/
Therapeutic Approach. (s.f.). CRISPRtx. Obtenido de http://www.crisprtx.com/

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