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Bienvenidos al mundo de los sueños

En un hecho histórico, por primera vez investigadores lograron abrir una línea de comunicación bidireccional con personas dormidas. De esa manera, los científicos pudieron obtener respuestas en tiempo real durante sueños lúcidos. Es el primer paso en una línea de investigación que será, sin dudas, revolucionaria.

 

Científicos de la Universidad de Northwestern y de varias instituciones europeas pudieron conversar con soñadores lúcidos y hacerles preguntas. De esa manera recibieron respuestas en tiempo real en forma de movimientos oculares específicos. Se trata de un avance inaudito que podría ayudar a los científicos a obtener un nuevo nivel de conocimiento sobre el contenido y la estructura de los sueños. Pero eso es sólo el comienzo: el logro abre la puerta a nuevas fronteras para la tecnología, el entretenimiento e incluso la comercialización de sueños.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de sueños lúcidos? Se trata nada más ni nada menos que la capacidad que tenemos los humanos para tomar conciencia de nosotros mismos mientras soñamos. A todos, en mayor o menor medida, nos ha sucedido: estamos dormidos pero nuestra mente piensa que no, que el sueño es real, y recién cuando despertamos respiramos.

 

Los especialistas en el tema aseguran que hay soñadores lúcidos que incluso logran hacer tareas durante el sueño, o que se comunican con otras personas despiertas. Algo así como en la película “Inception” pero, por supuesto, a otra escala.

 

La investigación

 

Durante el estudio, los soñadores afirmaron haber oído las voces de los investigadores como una especie de narrador intangible, y las identificaron claramente como algo que llegaba desde fuera de los sueños. Los científicos fueron capaces de comunicarse con los soñadores en un 18 por ciento de las ocasiones. Suena a poco, pero no lo es: los investigadores están encantados de al menos haber establecido algún tipo de comunicación.

 

Karen Konkoly, una de las investigadoras, le dijo a la revista Vice: “Es increíble sentarse en el laboratorio y hacer un montón de preguntas y que alguien responda. No hay que esperar a analizar los datos ni nada parecido. Puedes verlo allí mismo, mientras están durmiendo”.

 

Para el estudio se examinaron a 36 voluntarios, y gracias a los datos polisomnográficos se pudo confirmar que habían alcanzado la fase REM del sueño, es decir la fase de movimientos oculares rápidos en la que pueden producirse los sueños lúcidos. Aunque los sueños son una experiencia cotidiana, los científicos aún no han podido explicarlos por completo. Además, los relatos de los sueños de una persona están plagado de distorsiones y detalles olvidados. De allí la importancia de esta investigación.

 

Cuando los voluntarios se despertaron, se les entrevistó sobre lo que acababa de ocurrir, y la mayoría de las veces recordaban las comunicaciones. Como se mencionó, algunos dijeron que las preguntas llegaban como por fuera del sueño, o se superponían a él. Uno de los voluntarios dijo: “Estaba en una fiesta con amigos, y tu voz venía de fuera, como el narrador de una película“.

 

Otras veces, las preguntas se incorporaban a los sueños, con la voz del investigador a través de una radio, por ejemplo, o el sueño se transformaba de otra manera para encontrar formas lógicas de incluir el estímulo exterior.

 

Aunque la mayoría de los sujetos recordaban las interacciones, a veces se equivocaban en los detalles. Por ejemplo, podían recordar que les habían hecho una pregunta de matemáticas, pero se equivocaban en los números, algo que, según los investigadores, pone de manifiesto lo poco fiables que pueden ser los recuerdos de los sueños durante la vigilia.

 

El mundo de los sueños

 

Los sueños son paradojas asombrosas: mientras estamos inconscientes, el cerebro fabrica fantasías utilizando trozos de encuentros durante el día, mezclados con nuestras historias personales e ideas subconscientes. Sigmund Freud, por ejemplo, es famoso por su análisis de los sueños a través de una lente psicoanalítica, vinculando la interpretación de los sueños a diversas fantasías inconscientes relacionadas con el deseo.

 

Mientras dormimos, nuestra actividad cerebral pasa por ciclos de actividad. Los sueños suelen producirse durante la etapa REM (movimiento ocular rápido), llamada así porque los ojos del soñador se mueven rápidamente y en todas direcciones. El sueño REM se ha relacionado con el hecho de que el cerebro “rebobina” sus experiencias del día anterior y las repite en cámara rápida, de modo que los recuerdos más importantes se mantienen, algo que se denomina “consolidación de la memoria”.

 

Otra escuela de pensamiento postula que los sueños son la forma que tiene nuestro cerebro de simular posibilidades futuras, dando forma en silencio a las redes neuronales de nuestro cerebro para que, si se cumple una predicción, seamos capaces de aprender más rápida y eficazmente.

 

Pero la verdad es que no sabemos por qué soñamos. Desde tiempos inmemoriales, los sueños han sido una fuente de enigma. Incluso durante muchos años la humanidad ha dudado acerca de si los sueños eran reales o no. Imaginemos por unos minutos a una persona prehistórica que tiene sueños lúcidos: ¿cómo podría entender qué es real y qué no?  A lo largo de varios siglos, los sueños fueron interpretados desde una perspectiva mágica o mística, siempre asociados a una realidad que escapaba a la comprensión.

 

La mitología griega, por ejemplo, es muy elocuente al respecto. Para los antiguos griegos, el dios Caos tenía dos hijos: Nicte, o la noche, y Erebus, o la oscuridad del infierno. Estos dos hermanos tuvieron un hijo: Hypnos, dios del sueño. El caos y la muerte dieron lugar a la noche y la oscuridad. Y de esa singular combinación nacieron los sueños.

 

A su vez, Hipnos tuvo tres hijos: Morfeo, Fobetor y Phantasos. Morfeo es el que aparece en los sueños de los humanos, y lo hace al tomar la forma de quien le plazca. Por lo tanto, cualquier figura humana en los sueños no es más que otra personificación de Morfeo. Phobetor hacía lo mismo con los animales, y Phantasos con los objetos inanimados. Para los griegos, los sueños humanos no eran más que un truco de magia de los dioses.

 

Para nosotros, humanos modernos, los sueños siguen siendo una curiosidad. Y es lógico que así sea: todas las noches soñamos, incluso cuando no lo recordamos. Una vez que estamos dormidos, no hay forma de dejar de soñar. Las investigaciones indican que las etapas reales del sueño ocurren en períodos de 5 a 20 minutos. Si tomamos todas esas fracciones y las sumamos, resulta que pasamos unos misteriosos seis años de nuestra vida en el mundo de los sueños.

 

Fuentes
Scientists Achieve Real-Time Communication With Lucid Dreamers…, en https://www.vice.com
Real-time dialogue between experimenters and dreamers during REM sleep, en https://www.cell.com
Lucid Dreamers Can Communicate While Fast Asleep, en https://www.iflscience.com

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