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El precio del silencio

Para las víctimas del racismo, el costo emocional que implica silenciar su voz es tan alto, que el éxito profesional o económico no alcanza a pagarlo.

Los insultos pueden causar dolor en quienes lo reciben, o cuando menos pueden producir una molestia; pero el silencio producido por ese dolor, puede convertirse en un monstruo capaz de doblegar la alegría y la esperanza. El precio del silencio para quienes son vejados suele afectar su vida emocional.

En la escuela o en la universidad, denigrar a otros por su clase social, su raza o incluso por su récord académico, en ocasiones hace que quienes son objeto del desprecio que sus compañeros y, a veces, profesores le profieren, se refugien en el silencio.

Las ganas de gritar a viva voz su indignación se ve opacada por las formalidades. Las argumentaciones se doblan frente al sistema y persiste la injusticia, que aparentemente pretende ser mostrada como un efecto natural del proceso.

Cuando se parte de un principio sembrado por generaciones en lo más profundo de opresores y oprimidos, salir del círculo vicioso y entrar en uno virtuoso se ve muy lejos.

Si el negro es considerado con menores capacidades intelectuales para estudiar carreras como astronomía o física y representan un porcentaje menor de la población, como lo es el caso de los negros en Estados Unidos que alcanzan un poco más del 13%, incluso las leyes hechas con ajustes reivindicativos, pueden solo quedar en el papel, la intelectualidad poco se fija ¿Cómo decir lo que se piensa cuando funciona mejor ser invisible? Si menos te ven, menos comentarios dolorosos ¿Qué clase de castigo es ese? ¿Cómo es posible en estos tiempos? Peor aún ¿Cómo ocurre en una universidad, por ejemplo?

Testimonio

Aomawa Shields, es una mujer negra que ha vivido en carne propia lo que significa pagar el precio del silencio. El dolor remueve sus entrañas, le quita la respiración, la perturba. Pero sigue adelante con su vida familiar y profesional y su éxito dice que lo debe en parte al uso de una dosis de silencio.

 

Esta mujer de raza negra, madre de una niña de 3 años, casada con un blanco, señala que ha tenido que manejar estratégicamente el silencio para tratar de sobrellevar el racismo en todos los aspectos de su vida, sobre todo en el ámbito profesional, donde el porcentaje de mujeres es bajo y más aún si es negra.

 

Eso no ha impedido su éxito profesional, es una gran divulgadora científica y ha recibido gran cantidad de premios por su trabajo científico. Pero ella sabe que pudieran ser muchas más las personas de color que brillen en este mundo, solo que son segregados.

 

Afirma que las condiciones emocionales con las que llega un estudiante de raza negra a la universidad son muy diferentes a las de cualquier estudiante blanco, eso los coloca en desventaja, quiere que eso deje de ser así y sigue trabajando, publicando, dando clases.

 

Está próxima a publicar Life on Other Planets: A Memoir. Un libro que saldrá a la venta en otoño de 2022. Hay que saber que Shields trabaja como profesora adjunta de Física y Astronomía en la Universidad de California, Irvine y está dedicada a la exploración de exoplanetas para evaluar si son habitables o no. Ella es una autoridad mundial en la materia.

 

El precio del silencio dependerá de la entereza emocional de quien lo use para mitigar ataques en su contra o en contra de su comunidad. Hay quienes no soportan y declinan ¿Por qué tiene que suceder esto, es justo?

 

En el año 2018, en Estados Unidos, solo un 3% de los títulos en física fueron a dar a manos de hombres y mujeres de color. Un año antes, de los 1.862 títulos de doctor en física que otorgaron universidades del mencionado país, apenas 16 fueron para afroamericanos ¿Qué le dicen estos datos? ¿Todos tienen las mismas oportunidades? Tal vez técnicamente sí; pero el sistema parece estar diseñado para hacerles el camino más difícil ¿Por qué?

 

Es obvio que aguantar el desprecio para alcanzar un título universitario, para lograr un puesto como profesor en una universidad, o para obtener una posición en una empresa de prestigio, deja profundas huellas emocionales que el éxito no puede compensar. Tal vez pensar que ese sufrimiento servirá para que otros consigan un camino menos tortuoso para poder alcanzar sus metas profesionales.

 

Así, como en el caso de Shields, que seguramente espera que su hija no tenga que lidiar con las injusticias que ella enfrentó. No hay garantía; pero seguro que sí mucha esperanza de que eso suceda. El dolor de Shields no se eliminará; no obstante, ella como muchos tienen en sus manos la posibilidad de dejar atrás el pasado y vivir de mejor manera su aquí y ahora.

 

La realidad de la comunidad negra en Estados Unidos es que no solo deben lidiar con el racismo en un mundo mayoritariamente blanco, sino que su formación académica es de menor calidad, razón por la cual a pesar de ingresar a estudiar carreras universitarias en el área científica (STEM), alrededor del 40% termina cambiándose y un 26% abandona sus estudios, según reporta el Centro Nacional de Estadísticas de Educación de ese país.

 

Lo académico va acompañado de la adversa situación financiera de los afrodescendientes. Para la Oficina del Censo de Estados Unidos, en 2018 el 20% de La población negra en Estados Unidos era pobre. Los negros tienen una tasa más alta de desempleo, según la misma fuente. La pandemia ha empeorado las cosas y los préstamos estudiantiles tienen a las familias y a los estudiantes en una situación muy difícil. Según los últimos datos del gobierno, cada estudiante que ha solicitado préstamos para sus estudios en ese país, debe alrededor de 34 mil dólares ¿Cuántas cosas juegan en contra?

 

El látigo dejó de fustigar a los negros en Estados Unidos con la abolición de la esclavitud. Sin embargo ahora los fustiga un sistema de educación que les hace sufrir las desventajas de una sociedad injusta. Pero afortunadamente las cosas cambian, ojalá ocurra pronto.

 

En este escrito expreso algunas reflexiones sobre el precio que paga un afroamericano por hacer silencio en la universidad y así poder estar menos expuesto al racismo.
Fuentes: Inside Higher Ed, CNN y BBC.

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