Written by reflexiones

La meditación online budista no tiene nada que ver con las apps

La práctica de la meditación tampoco se ha mantenido igual a raíz de la pandemia de la COVID-19. Barry Briggs lo sabe bien, porque no estaba especialmente interesado en trasladar sus sesiones de meditación al mundo virtual, y sin embargo así fue. Ha practicado en la Kwan Um School of Zen durante 31 años, primero con un grupo en Seattle, Estados Unidos, y ahora con su propio grupo en el sur de Arizona.

 

Meditación: antes y después de la pandemia

 

Antes de la pandemia, Barry Briggs practicaba meditación presencial con otras personas dos veces a la semana en zazen, o meditación sentada, y con cantos. Su práctica no consistía únicamente en meditación; los domingos se reunían alrededor de 25 personas y después se daba una charla, ya sea impartida por Briggs o por otros profesores adjuntos. Ocasionalmente, también realizaba sesshins, o retiros de meditación, que podían durar desde una semana a varios meses.

Y después vino el coronavirus.

Al igual que muchos otros trabajadores, empresas, comerciantes y prácticamente cualquier persona afecta por la pandemia, Barry Briggs no sabía qué iba a ser lo siguiente. Nadie tenía un plan, y tampoco él; simplemente era necesario cerrar por seguridad. En esta imprevista situación fue cuando surgió la idea de trasladar la práctica de la meditación a Zoom y realizarla mediante videollamada.

Lo que para muchos supuso un cambio temporal para adaptarse a confinamientos y restricciones temporales, acabó convirtiéndose en la norma. Al principio, Briggs pensaba que esto no iba a durar. En palabras suyas: «Pensé: esto es rato, ¿cómo practicas zen en Zoom? Esto no va a durar mucho tiempo». Ahora, todos los asistentes se sientan para realizar meditación conectados con Zoom; siguen reuniéndose dos veces por semana y él asiste a un grupo de debate dos veces al mes.

La diferencia fundamental es que las personas que se reúnen aquí lo hacen mediante Zoom y no necesitan de ninguna app. Algunos practicantes consideran a las aplicaciones de teléfono un punto positivo para todas aquellas personas que quieran iniciarse en la meditación o perfeccionar su práctica, pero hay una razón por la que el grupo de Briggs decide hacerlo sin ellas.

 

Escepticismo y resultados

 

El resultado de mudar tu práctica de meditación presencial a una sesión en línea puede chocar bastante en un principio. Ocurrió lo mismo con los trabajos que ni siquiera imaginábamos que podíamos realizar en nuestros domicilios. Algunos de nosotros estábamos mejor preparados para ellos y otros tuvieron que adaptarse de la mejor forma que pudieron.

En el caso de los budistas, había dos opciones: practicar en solitario hasta que la pandemia finalizara (quién diría que iba a durar tanto tiempo) o conectar con otras personas a través de internet. Brent Breavers trabaja como un capellán budista en un hospital de California e ilustra perfectamente esta nueva situación. Él pensó que nadie acudiría a este tipo de reuniones online porque estarían muy desconectadas de su sentido, que trata de estar presente con otras personas. No obstante, descubrió lo efectivo que esto podría llegar a ser. Una de las ventajas que Breavers comenta es la eliminación del tiempo de viaje diario para acudir a sus meditaciones en persona. Esto le permite aumentar su tiempo de meditación con el grupo.

Rebecca Kisch es una practicante budista en el Zen Mountain Monastery de Nueva York y fue muy escéptica con trasladar la práctica a Zoom. Comenta que el proceso de abrir su ordenador portátil para meditar en grupo se sintió muy artificial, pero que al final se dio cuenta de que, incluso en la lejanía, se sintió realmente acompañada.

 

Las limitaciones de las apps y de la meditación online

 

Existen multitud de aplicaciones para el teléfono móvil que aseguran ayudarte a meditar —o iniciarte a ello—, calmar tu ansiedad, supera tu depresión, curar tus dolores crónicos o cualquier otro beneficio para tu salud mental y física. Entre ellas encontramos aplicaciones para la meditación per se, aplicaciones de yoga, aplicaciones de control y gestión de las emociones, y un largo etcétera.

Estas apps, normalmente, no tienen un factor de comunidad muy extenso. Es cierto que puedes introducirte en sesiones en directo, redes sociales, foros y en diferentes grupos, pero el componente individual sigue estando muy presente en ellas. Es preciso para el practicante pasar mucho tiempo sin ninguna compañía y con esfuerzos propios para poder alcanzar resultados. Aunque en algunas ocasiones esto sea lo preferible y ayude a la creación de una disciplina y a encontrar esa paz interior que tanto necesitamos, no tiene el mismo efecto que una meditación online con Zoom; la práctica mediante las apps puede ser un reto.

Algunas aplicaciones como Tap in o Headspace permiten las sesiones en directo, pero no tienen el mismo «encanto» que una meditación que se realiza en Zoom con personas que conoces más allá de un nick o dígitos aleatorios. La conexión que se crea no es tan auténtica. Por otra parte, tampoco se crea esa característica relación entre el profesor y el alumno, que ayuda a crecer y a aprender más sobre la práctica de la meditación.

Dicho lo cual, la práctica de la meditación online en grupos como los de Briggs también tiene sus límites. Una de las partes más importantes de la meditación son las percepciones sensoriales que te rodean, porque ayudan a centrarte en ti mismo ignorándolas sin juicio alguno. Se trata de una práctica muy útil cuando tienes ruidos o distracciones «indeseadas» a tu alrededor, algo que también puede perderse si se hace por Zoom.

Al igual que con conceptos como el trabajo remoto, que ha llegado para quedarse después de la pandemia, parece que muchos practicantes, centros y profesores optarán por un sistema híbrido que combine lo mejor de la meditación en persona con los beneficios y la inmediatez de un sistema online.

 

Bibliografía
Silva, C. (14 de marzo de 2021). Mashable. Buddhists offer their own form of online meditation — and it’s nothing like the apps. Obtenido de https://mashable.com/article/free-buddhist-zoom-meditations

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