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Las familias al descubierto durante la pandemia

La llegada del covid-19 ha destapado problemáticas sociales que se mantuvieron latentes todo el tiempo. El feminismo y su constante lucha en busca de la igualdad de género y derechos humanos, parece haber encontrado en el contexto de la pandemia un súbito obstáculo que desacelera los progresos que venían produciéndose. La brecha salarial, el desempleo y el cuidado de los niños en casa son algunas de las dificultades que actualmente atraviesan las mujeres, sin importar que se encuentren en modernas urbes o en modestas comunidades.

 

En un artículo para The Atlantic, Helen Lewis expone el caso de Clare Wenham, quien investiga la política de salud global en London School of Economics. Ella brindaba una entrevista para la prestigiosa BBC desde su casa, pero fue interrumpida por su pequeña hija, quien tenía una apremiante inquietud por saber la opinión de su madre respecto a en qué estante colocar su unicornio.

 

El hecho se volvió tendencia en las redes sociales, donde la menor y su dibujo formaban parte de lo que, a simple vista, podría tomarse como una simple anécdota cotidiana. Su esposo, que se encontraba laborando en una habitación contigua, estaba ajeno a lo que pasaba a su alrededor.

 

Tres años antes, la misma cadena de noticias entrevistó a Robert Kelly en su hogar. En plena grabación, su esposa irrumpió en la habitación donde él se encontraba para impedir que su hija de cuatro años y su pequeño de nueve meses interfirieran en su trabajo. El hecho fue tomado con humor y se hizo popular rápidamente. Sin embargo, estos dos hechos dejan entrever una patente conducta muy arraigada en las sociedades: el cuidado de los niños en casa es responsabilidad de las mujeres.

 

El estereotipo idealizado del padre de familia, trabajador y envuelto en la quietud y el sosiego que demanda su trabajo, en contraste con la ama de casa que no solo cuida de los niños, sino que también debe darse abasto para cumplir con los quehaceres del hogar, parece estar reforzándose a raíz del contexto ocasionado por la llegada del Sars-Cov-2. Las reuniones de teletrabajo, donde inevitablemente se dejan apreciar aspectos de la vida cotidiana de los participantes, son una clara muestra de ello.

 

Lewis advierte que la situación se repite tanto en las grandes ciudades como en los suburbios. Además, con la llegada del confinamiento se han registrado sucesos de violencia familiar en países tan opuestos, en cuanto a desarrollo y educación, como Noruega y Nigeria. Y, si hablamos de desempleo, es la mujer quien lleva la peor parte.

 

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 17 de sus 24 países miembros son más las mujeres que se han visto afectadas por la pérdida de su trabajo. Solo en enero del presente año, 274.000 mujeres se vieron obligadas a abandonar su empleo, en contraste con los 71, 000 hombres que lo hicieron.

 

Según Wenham, esta tendencia podría explicarse porque, generalmente, son los varones quienes perciben un salario mayor al de sus parejas femeninas. Teniendo en cuenta que el covid-19 demanda que los niños y niñas estudien virtualmente desde casa, muchas veces la familia debe optar porque uno de los progenitores renuncie a su trabajo para poder encargarse del cuidado de los hijos. De tal manera, son las mujeres quienes, la mayoría de las veces, deben posponer sus aspiraciones laborales para empezar a atender las necesidades del hogar.

 

Por otro lado, hasta el 2019 las compañías británicas tenían la obligación legal de informar a la opinión pública acerca de sus brechas salariales y de género. Sin embargo, a raíz de la expansión del nuevo coronavirus el gobierno decidió suspender este requisito en el año 2020 y, para el 2021 tampoco, será obligatorio comunicar estas cifras hasta el mes de octubre. Estas medidas, que muy posiblemente están siendo replicadas por otras naciones, no permiten acceder a los números exactos que podrían bosquejar un panorama más claro respecto a la condición de la mujer en el contexto sanitario actual.

 

Se estima que estos sacrificios laborales tendrán consecuencias en los próximos años. Una mujer que suspendió por unos meses su empleo probablemente encabece la primera línea en un eventual despido o recorte de personal. Al respecto, CNN da a conocer los resultados de la investigación de la Oficina de Censos de Estados Unidos, donde se estableció que uno de cada cinco adultos se ha quedado sin empleo, ya que no puede dejar a sus hijos en guarderías y escuelas. Además, son las mujeres las que tienen tres veces más probabilidades de ser las responsables de satisfacer las demandas hogareñas. 

 

Las diferencias raciales también son una variable que dictamina el posible rol de la mujer. Las mujeres afrodescendientes e hispanas pasan por situaciones menos favorables en contraste con sus pares de origen caucásico. En julio del año pasado, las féminas de las primeras dos razas experimentaron una tasa de desempleo de más 14%. Así mismo, El Economista confirma que Grecia y España fueron los países miembros de la Unión Europea donde hay un mayor paro laboral femenino. Si bien el cese de trabajos ha sido a nivel general, son las mujeres quienes enfrentan mayores desafíos.

 

En América Latina, el panorama no es muy distinto. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en un reciente informe señala que, en esta región del continente, el desempleo femenino fue del 12%. Al culminar 2020, 118 millones de mujeres latinoamericanas vivían en pobreza extrema, teniendo un incremento de 23 millones respecto al 2019. Estas cifras significan un lamentable retroceso de más de diez años de progreso en el ámbito laboral de las féminas latinoamericanas.

 

En su portal web, Unicef colocó un listado de acciones para que las empresas puedan facilitar la labor de los padres y madres de familia que deben cumplir con sus obligaciones profesionales y cuidar de sus hijos al mismo tiempo. Se apela a la autoevaluación de los empleadores para detectar cuáles son las necesidades de sus colaboradores respecto a la nueva normalidad y qué acciones pueden comenzar a realizar para ayudarlos a cumplir satisfactoriamente esta doble función.

 

El trabajo y la familia son dos pilares sociales esenciales para conseguir el bienestar comunitario. Cuidar de ellos es una labor que, tanto hombres como mujeres, deben realizar en conjunto y de forma equitativa. Quizás la prolongación de la pandemia pueda otorgar la oportunidad de redistribuir las responsabilidades familiares y replantear los roles tradicionales.

 

Fuentes
The Pandemic Has Given Women a New Kind of Rage en https://www.theatlantic.com/world/
Madres están renunciando a sus trabajos para cuidar a sus hijos durante la pandemia en https://cnnespanol.cnn.com/
España fue en 2020 el país de la UE donde más creció el paro entre las mujeres en https://www.eleconomista.es/
Cepal: mujeres de América Latina perdieron una década de avances en materia laboral en https://www.france24.com/es/
7 formas en que empleadores pueden ayudar a padres y madres trabajadores durante el coronavirus en https://www.unicef.org/es

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