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¿Qué ha cambiado realmente tras la muerte de George Floyd?

Ya ha pasado casi un año desde que el afroamericano George Floyd encontró su muerte tras ser retenido violentamente en el piso de una calle de su Minneapolis natal. Mientras el policía que utilizó su rodilla para aprisionar el cuello de Floyd contra el pavimento espera el comienzo de su juicio, el abuso policial en los EEUU sigue sin estar debidamente regulado. Abundan las propuestas civiles y los proyectos de ley, pero difícilmente éstos puedan cambiar el accionar de una fuerza de seguridad que se caracteriza por la impunidad y el racismo.

 

Actualmente, el sistema judicial estadounidense se encuentra preparando el caso por homicidio que determinará el destino de Derek Chauvin, ex oficial de la policía de la ciudad norteamericana de Minneapolis. Su desafortunada fama se debe a que él fue el agente que, el 25 de mayo de 2020, utilizó su rodilla para aprisionar el cuello del afroamericano George Floyd contra el pavimento, lo que aparentemente derivó en su fallecimiento.

 

Este evento provocó una indignación generalizada en todas partes del mundo, la cual no solo apuntaba específicamente contra el racismo sino contra la brutalidad policial en todas sus formas. Black Lives Matter se transformó en la bandera que enarbolaron millones de personas alrededor del planeta para defender a una minoría social que se encuentra hastiada de temerle a quienes se deberían encargar de protegerlos.

 

Tanto las multitudinarias marchas como los reclamos en las redes sociales consiguieron movilizar a la clase política a proponer leyes que apunten a evitar más casos similares. Sin embargo, después de nueve meses plagados de marchas, debates y propuestas, ¿ha mejorado en algo esta situación?

 

Muchos dudan de que así sea. Actualmente, el senado de los EEUU se encuentra tratando un proyecto de ley que termine con la inmunidad legal hacia aquellos policías acusados de actuar indebidamente. Esto ha generado la previsible disputa entre Republicanos y Demócratas: los primeros piensan que esta ley atará de manos a los agentes de seguridad mientras que el partido oficialista reclama su importancia a la hora de disminuir el abuso policial.

 

La fuerte presión popular que derivó de la muerte de George Floyd logró que muchos Estados norteamericanos establezcan ciertos límites para el accionar de las fuerzas de seguridad. De inmediato se promulgaron nuevas leyes que prohíben el uso del estrangulamiento como método de arresto, así como mejorar el entrenamiento policial y establecer el uso de cámaras corporales. Pero surge la duda de si todas estas medidas se cumplen y, más importante aún, si las autoridades castigan a los oficiales que las ignoren.

 

Como una reacción natural ante la impotencia de ver cómo se suman casos similares a los que ocasionaron el deceso de Floyd, gran parte de la población norteamericana –especialmente la que integran las minorías raciales- comenzó a reclamar diferentes y radicales soluciones.

 

Algunos proponían desfinanciar a los departamentos de policía, mientras otros –más extremistas en su pedido, sin dudas- aseguraban que la única solución era abolirlos completamente. Por supuesto, más que una solución real, muchas de estas propuestas no eran otra cosa sino la lógica indignación de un sector de la sociedad estadounidense que está cansada de los abusos y la impunidad que ejercen sobre ellos las fuerzas de seguridad.

 

Tal como lo afirma Cornell William Brooks, profesor y activista afrodescendiente de la Universidad de Harvard: “Una cosa es reclamar por transformaciones a gran escala… pero es igual de necesario entender lo que eso significa a un nivel granular”. El académico se refiere a gestionar propuestas que deriven en proyectos de ley específicos como nuevos presupuestos y leyes, los cuales ofrezcan una solución real a esta problemática.

 

No era de extrañar que, tras la muerte de Floyd, varias ciudades importantes de los EEUU hayan actuado rápidamente para establecer nuevas normas que limiten el uso de la fuerza excesiva por parte de las fuerzas policiales. Este fue un hecho que seguramente solo intentó evitar desmanes similares a los ocasionados por la absolución de los policías que en 1992 vapulearon sin motivo alguno al afroamericano Rodney King.

 

Lamentablemente, las autoridades estadounidenses decidieron interesarse seriamente en el abuso policial que sufren las minorías de su país en gran parte debido que la golpiza de George Floyd fue registrada en video. Anteriormente, decenas de casos similares que jamás cobraron una cobertura similar ocurrieron en cada pueblo y ciudad de los EEUU. De cara al futuro, el caso de Floyd ha logrado establecer un profundo debate que se propone cambiar el accionar y las consecuencias de las prácticas abusivas de los agentes policiales de Norteamérica.

 

Las autoridades de cada Estado finalmente comienzan a trabajar en propuestas serias con respecto a cómo minimizar los casos de violencia policial perpetrados por sus agentes del orden. Si bien la discusión de quitarles fondos a los departamentos de policía se descarta por su falta de practicidad, la discusión ahora se centra en castigar más duramente a aquellos oficiales que ejerzan una fuerza excesiva a la hora de cumplir sus funciones.

 

Así lo cree Loren Taylor, miembro del consejo de la ciudad de Oakland. “La realidad es que, si quieres que la policía actúe mejor, debes hacerla responsable de sus actos. Si quieres que actúe menos eficientemente, les quitas recursos”, asegura la funcionaria.

 

Pocos resultados se esperan al demonizar a todas las fuerzas policiales, ya que este concepto no creará una sociedad más protegida, como así tampoco disminuirá los casos de brutalidad policial.

 

Mientras la justicia de Minneapolis continua con el proceso que determinará la culpabilidad de Derek Chauvin en ocasionar la muerte de George Floyd, las cosas en esta ciudad no han cambiado demasiado. Dave Bicking, miembro de una comunidad local que lucha contra la brutalidad policial, cree que las autoridades de su ciudad no han establecido las normativas necesarias para que sucesos similares puedan evitarse en el futuro.

 

Pero no todo es desconsuelo para las minorías de ésta y otras ciudades de los EEUU. Muchos afrodescendientes consideran que el solo hecho de que un oficial de policía sea obligado a sentarse en el banquillo de los acusados es de por sí todo un logro, aunque también queda claro que esta situación es la excepción y no la regla.

 

Muchos esperan que, debido a las pruebas irrefutables y el fuerte reclamo popular, Chauvin sea condenado como corresponde, aunque también existe mucho escepticismo al respecto. El caso de Rodney King fue extremadamente similar y, aun así, la justicia decidió absolver a los oficiales involucrados.

 

No caben dudas de que la desafortunada muerte de George Floyd volvió a otorgarle a la brutalidad policial de Norteamérica la prioridad que se merece. Y, a pesar de que los verdaderos cambios llegan a cuentagotas, todavía existe la esperanza de que el legado post-mortem de George Floyd produzca el efecto que anhela su pequeña hija al decir: “Mi papá cambió el mundo”.

 

Referencias:
Maccaskill, N. D. (3 de Marzo de 2021). George Floyd’s killing started a movement. 9 months later, what’s changed? Politico. Obtenido de https://www.politico.com/
Heather Caygle, S. F. (24 de Febrero de 2021). Dems clash over Biden-era police bill after ‘defund’ attacks. Politico. Obtenido de https://www.politico.com/

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